Nunca olvidemos que la máquina perfecta capaz de crear inventos sorprendentes es la que tenemos dentro de nuestra cabeza. En el mundo actual la importancia de la inteligencia real es esencial para resolver problemas. Y también de crearlos. La corrupción es un producto negativo justamente de la gran capacidad humana creadora y está mucho más cerca de extinguirnos que cualquier otro enemigo visible.
La inteligencia real es la capacidad de aprender, comprender y razonar. Podemos elegir hacerlo naturalmente o potenciar nuestras habilidades y conocimientos ejercitando nuestro cerebro evolucionando constantemente e incorporando conocimiento. La Inteligencia Artificial (IA) por otra parte, es la capacidad de las máquinas para realizar tareas que normalmente requieren inteligencia humana.
Muchas personas son perezosas, muchos empleados inventan pretextos constantemente para no ir a trabajar, muchos candidatos inventan propuestas para ganar votos y defraudar a sus electores después, una vez que obtengan el poder. La IA no. La efectividad de la misma puede ser lo que genera tanto miedo en muchos. Actualmente no miente, no pierde tiempo, no decepciona ni genera contratiempos no forzados.
Deberíamos aprender a adaptarnos con más facilidad a los cambios. Sin embargo, en la actualidad, parece haber una escasez de inteligencia real que hace que aquellos a los que les cuesta salir de su zona de confort les genere pánico la IA. Si el ser humano apenas confía en el prójimo, como podemos pedirle que tan rápidamente confíe en la IA, ¿no? Si desconfiamos hasta de nuestra propia sombra, cuesta hasta ser solidarios en la vía pública, si uno siente que al colaborar con alguien pueden robarnos o lastimarnos.
El auge de la inteligencia artificial no es casualidad, Es producto de una necesidad. A todo el mundo le gusta y disfruta del capitalismo, aunque lo niegue, pero nadie piensa en los empresarios que son los que proveen de trabajo y todos les exigen, pero nadie tiene la empatía suficiente para ponerse en su lugar. También está la decisión de muchos de desatender al cliente interno y, por ejemplo, muy por encima del 50% de los empleados colombianos cobran un salario mínimo. ¿Es esto justo? El crecimiento exponencial en diversas industrias, como la atención médica, la educación, la industria manufacturera y la atención al cliente implica una gran inversión, pero a largo plazo un excelente negocio.
Afortunadamente existen espacios en donde coexisten y cooperan: se utiliza como herramienta para mejorar la toma de decisiones humanas en campos como la medicina, la ciencia y la creatividad. Las personas y la IA trabajan juntas de manera efectiva sin amenazas. No olvidemos por ejemplo que la IA está revolucionando la investigación científica al analizar grandes conjuntos de datos y realizar tareas complejas.
Es conveniente analizar también la creciente dependencia de la tecnología. Las personas cada vez confiamos más en la tecnología para realizar tareas que antes hacíamos por nosotros mismos. Esto nos lleva a ser menos independientes y a tener menos habilidades cognitivas. La disminución de la educación genera que, en muchos países, está en declive. Esto se debe a factores como la falta de recursos, la falta de interés de los estudiantes y la influencia de las redes sociales.
Y si antes de escandalizarnos ¡abarcamos la falta de acceso a la tecnología por parte de muchas poblaciones en Latinoamérica? Todavía hay gente que no tiene agua potable. Este aumento de la desigualdad económica y social está aumentando la brecha en todo el mundo. Esto hace que sea más difícil para las personas tener acceso a oportunidades que les permitan desarrollar su inteligencia. Y los populistas que más hablan de derechos humanos, menos hacen. La IA actualmente no discrimina y colabora con todos.
La inteligencia artificial puede usarse para promover la inteligencia humana. Por ejemplo, puede crear herramientas educativas personalizadas que ayuden a las personas a aprender de manera más efectiva y a menor costo.
Todo es cuestión de elección y de los efectos colaterales de cada cosa que decidimos. Siempre hay consecuencias. En Neiva y en cualquier rincón del planeta. Esta ciudad necesita urgentemente personas con inteligencia humana que saquen provecho de la artificial. La realidad nos lleva a gritar por políticos que piensen, que ejecuten y no tengan para todo un pretexto. Estamos a tiempo de cambiar y no dependemos para eso de la IA sino del voto de todos y cada uno de nosotros con la posibilidad de ser protagonistas.
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Por: Caly Monteverdi
Twitter @Calytoxxx

