El señor Rodrigo Lara Sánchez, no deja de sorprender con su discurso incoherente.
Primero se muestra contrariado y censura las “componendas políticas”, y paso seguido comparte tarima con Ernesto Macías, el máximo exponente de la politiquería en el Huila, aquel que llegó al Senado a rastras del presidente Uribe y que posteriormente se hizo célebre por sus “jugaditas” en el Congreso.
Sin embargo, no debería sorprendernos en absoluto. La incoherencia parece ser la norma para el doctor Lara. Durante su campaña para la Alcaldía de Neiva, cuando venció a Gorky, prometió a viva voz que él sería el único independiente, que no entraría en componendas y que no cambiaría cargos por apoyos; sin embargo, una vez ganó, cambió de parecer y se vendió. La siguiente relación, respaldada por documentos, ilustra este punto.
De acuerdo con el portal «Cuentas Claras» (véase el facsímil adjunto)*, entre los aportantes a la campaña de Lara Sánchez se encuentran, Alfonso Rosero (médico anestesiólogo) y su familia, así como Diego Muñoz, abogado.
Alfonso Rosero aportó $19.500.000, mientras que otros miembros de la familia Rosero, como Carlos Augusto Rosero y Francisco José Rosero (odontólogo), contribuyeron con $50 millones de pesos.
Un total de $69.500.000 provenientes de la familia Rosero, que les permitió quedarse con la ESE Carmen Emilia Ospina, una de las joyas de la corona. La gerente fue Erika Paola Losada, esposa de Alfonso, quien se benefició económicamente durante los 4 años, manejando tanto la contratación de personal como el contrato más importante, el de medicamentos, que según se dicen, deja cuantiosos beneficios.
Otra situación similar es la del abogado Diego Muñoz, quien además de fungir como gerente de la campaña de Lara, figura en «Cuentas Claras» como aportante con $25 millones. A cambio, se le otorgó la Secretaría de Hacienda, encabezada por su pupila Saharay Rojas, y el SETP, que fue gerenciado por Josué Benavidez, un boyacense que llegó en un Twingo y que ahora posee una Toyota, un hotel en Rivera, un negocio de postres y múltiples propiedades, todo gracias a Lara Sánchez.
Pero también se le otorgó cuota al veterano Jorge Eduardo Géchem Turbay, nombrando a su hijo, Jorge Andrés, como jefe de la Oficina de Derechos Humanos y Paz de la Alcaldía de Neiva, y no sigo porque el pago de apoyos es extenso.
Es evidente que, si hablamos de componendas políticas, Lara Sánchez se lleva el primer puesto. Después de presentarse como el máximo representante del Partido Verde, como la alternativa, el incorruptible, el distante de la derecha, accedió a convertirse en la fórmula vicepresidencial de Federico Gutiérrez, el exalcalde de Medellín ligado a Uribe (del Centro Democrático) e investigado por sus vínculos con grupos paramilitares urbanos, la famosa Oficina de Envigado.
En ese momento Lara Sánchez recibió el apoyo de casi toda la clase política del Huila: del clan Andrade (Hernán y Esperanza), de los González Villa (Cielo y Carlos Julio), de Jaime Felipe Lozada, de Julio César Triana, entre otros.
A pesar de ello, el desgastado nombre de Lara Sánchez no aportó mucho como fórmula vicepresidencial. La derrota electoral fue tan contundente que en el Huila ganó Rodolfo Hernández; Gustavo Petro fue segundo y Federico Gutiérrez, junto con su fórmula Rodrigo Lara, apenas alcanzaron el tercer puesto.
Doctor Lara, como profesional de la medicina, usted goza de un importante reconocimiento, pero como político deja mucho que desear, especialmente cuando promociona su campaña con el lema «Yo elijo la transparencia». La verdad, señor Lara, al lado de Ernesto Macías, jamás habrá transparencia, tenga claro que en política él no suma, él resta.
(véase el facsímil adjunto)*
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Por: Iván Felipe Rivera Losada – piperivera.ifrl@gmail.com




