En el agitado escenario político actual, donde la confianza en quienes somos líderes se encuentra en constante evaluación, surge una cuestión crucial: ¿Qué define a un político «tibio»? Esta figura, carente de compromiso y coherencia, cambia de partido a partido, de ideología a ideología, sin asumir riesgos ni responsabilidades, socavando así su potencial como gobernante efectivo.
El contexto huilense no es ajeno a esta problemática, es el caso de Rodrigo Lara Sánchez, actual aspirante a la Gobernación, arroja luz sobre la importancia de la determinación y la integridad en la política.
Lara, forjado en las filas de Compromiso Ciudadano bajo Sergio Fajardo, ha recorrido un camino marcado por decisiones políticas ambiguas y falta de definición política.
Desde sus inicios en el 2010 como candidato al Senado, hasta su intento fallido en el Partido Verde por la Alcaldía de Neiva, su trayectoria se ha teñido de un continuo vaivén partidista y de una cautela excesiva para evitar riesgos. Esta actitud, que lo aleja del liderazgo firme que se espera en un gobernante, se vio reflejada en su gestión como alcalde de Neiva.
Durante su mandato, Lara no logró desprenderse de la tibieza que lo caracterizaba. La caída del estadio Guillermo Plazas Alcid, un suceso que requería soluciones resolutivas y responsabilidad se encontró con una respuesta evasiva y una falta de acción. Esta pasividad ante desafíos críticos, resalta cómo la indecisión y la falta de compromiso pueden perjudicar a la comunidad que se espera representar y que requieren de nosotros los líderes posiciones claras y contundentes.
Uno de los episodios más notorios que reveló la incoherencia política de Lara fue su salto a la derecha, bajo el amparo de su amigo Ernesto Macías del Partido Centro Democrático, conocido por su cuestionable conducta.
Esta transición contrastante de la centro-izquierda a la derecha conservadora, levantó cejas en los huilenses, quienes expresamos nuestro repudio a través de las urnas. Quedó claro que la ciudadanía huilense no toleramos la falta de carácter y la incoherencia política, valores que Lara demostró en su actuar.
La actual campaña a la Gobernación ha revelado un esfuerzo por parte de Lara para minimizar su historial político reciente y presentarse como un líder «verde». Sin embargo, sus vínculos con figuras políticas controvertidas y su oscilación entre partidos generan desconfianza en sus intenciones. La población no se deja engañar fácilmente y exige coherencia y transparencia en nosotros sus líderes.
Además de la tibieza política, Lara también enfrenta acusaciones de engaño y manipulación para alcanzar sus objetivos. La sombra de la deslealtad se cierne sobre él, reflejada en su apoyo a candidatos con historiales polémicos y su relación con presuntos financiamientos cuestionables.
La moralidad en la política no debe ser pasada por alto, y sus acciones en este frente arrojan más dudas sobre su idoneidad como líder regional.
En última instancia, el ejemplo de Rodrigo Lara Sánchez subraya la imperiosa necesidad de líderes con convicción y compromiso en la política del Huila. La tibieza política, la falta de coherencia y la evasión de responsabilidades solo perpetúan la desconfianza y el desencanto en la ciudadanía.
Los huilenses merecemos líderes íntegros, decididos, con carácter y ahínco, dispuestos a asumir la responsabilidad de guiar la región hacia un futuro próspero y sostenible. Es hora de priorizar la consistencia y el servicio público por sobre los intereses personales y partidistas.
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Por: Cristian Calle – Concejal Campoelagre
cristian.calle.ccc@gmail.com

