El presidente Gustavo Francisco Petro Urrego, con su ministro de Defensa Iván Velásquez asistieron a la posesión de la nueva cúpula militar, que los acompañará durante este cuatrienio.
El día anterior en la Escuela de Oficiales José María Córdova, asumieron el General Felder Fernán Giraldo Bonilla como comandante de las Fuerzas Militares, el general Luis Mauricio Ospina Gutiérrez como comandante del Ejército Nacional, el vicealmirante Francisco Hernando Cubides Granados como comandante de la Armada Nacional y el general Luis Carlos Córdova Avendaño como comandante de la Fuerza Aérea.
El relevo en la cúpula militar del Estado ha generado diversas interpretaciones en la opinión pública, por la implicación que ha tenido la salida masiva de más de 50 generales y oficiales, que han venido liderando la lucha contra el narcoterrorismo y la delincuencia rampante que corroe los estamentos de la sociedad y que han puesto en serios aprietos a la paz y a la tranquilidad de los hogares colombianos.
Hay que reconocerles a estos ilustres servidores de la patria que dejan sus cargos, la labor que han tenido por los resultados exitosos contra los líderes de estas organizaciones criminales.
Desafortunadamente, algunos hechos de algunos miembros de las fuerzas militares, que han cometido por los excesos contra los derechos humanos, durante las últimas décadas, han incidido para que el nuevo gobierno, haya tomado la decisión de realizar esta purga en la cúpula militar del Estado colombiano. El primer mandatario de los colombianos expresó que la seguridad y defensa nacional, seguirán existiendo, pero el enfoque estará matizado por la seguridad humana.
Pero es indispensable que el presidente explique más cómo funcionarán esos lineamientos. Hay que esperar que Petro y su ministro de Defensa, Iván Velásquez, den más claridad sobre su política, la seguridad humana no incluye solo instituciones y temas de seguridad y justicia, sino también de desarrollo social y humano para atender problemas de convivencia y seguridad.
Existen algunos interrogantes en la opinión pública. Cómo se van a controlar las protestas sociales, cuando ocurran hechos de alteraciones de orden público, como saqueos, quemas de transporte público y de las instalaciones oficiales y privadas, bloqueos como los ocurridos en años anteriores, que afectaron la dinámica productiva del país, y el bienestar general de la sociedad en general. Igualmente, cómo se van a controlar las riñas callejeras, y otros hechos, que son protagonizados por lo regular por jóvenes. ¿Se acabará el Esmad?
Todos conocemos que uno de los principales combustibles para la mayoría de los hechos delictivos es el narcotráfico. Si se pretende legalizar la producción y consumo de éstos, será muy difícil lograr resultados exitosos. La presencia de los carteles mexicanos de las drogas, y de organizaciones criminales transnacionales, generan dudas sobre la efectividad contra esta lucha, que llevamos décadas perdiéndola.
Colombia no puede actuar sola. Dependemos de la implementación de duras políticas públicas de las demás naciones del mundo. Lo anterior, puede convertirse en un simple saludo a la bandera. La paz con hambre no se logra.

