A votar emberracados y hacerlo con el corazón, el hígado y los riñones

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https://youtu.be/tuj0TBX_yS0

En un momento en el que el país se encuentra nuevamente ensangrentado por la violencia generalizada, por la corrupción en sus más alta proporciones, por el cinismo hecho gobierno, por el hambre, la pobreza extrema, la inequidad, la falta de oportunidades, la educación de baja calidad, el desempleo y la discriminación de un pueblo diverso y multicultural, es hora de darle una oportunidad a los sectores alternativos y a candidatos serios, para que demuestren que si es posible un país distinto, que le apuesten a la educación como motor de transformación social, a la paz con justicia social, a la generación de empleo, a la lucha contra la corrupción, a la promoción del trabajo decente, al respecto a la vida como bien insustituible, al campo y a nuestros verdaderos héroes, los campesinos, como productores y generadores de la seguridad alimentaria que requieren, los más de 5 millones de niños que hoy sufren de desnutrición.

Como ciudadano, como empresario, como docente, como padre de familia, como hijo, como esposo, como gestor de la paz y la convivencia y defensor de derechos humanos, no puedo hacer nada distinto que invitar a todos los colombianos a abrir los ojos, a mirar las propuestas de los candidatos, sus hojas de vida, su formación académica, su experiencia y sus amigos “Dime con quién andas y te diré quién eres”.

Mi trasegar por la vida pública, me ha enseñado que, en el ejercicio de lo público, los políticos y las políticas, son importantes para que podamos salir adelante de nuestras desgracias.

Ya es hora que se propongan reformas en el Congreso para que dejemos de criar y engordar delincuentes en nuestras cárceles, nuestros jóvenes terminan en el camino oscuro, por que como sistema social hemos fallado, cada niño que aguanta hambre, que se le cierran las puertas en las instituciones educativas, que es víctima de abuso, maltrato y consumo de sustancias psicoactivas, es un niño que terminará en la cárcel.

Por ello debemos hacer reajustes institucionales, para que parte de los recursos que hoy se invierten en seguridad o se pierden en la corrupción, se orienten a generar empleo, educación de calidad, salud y vida digna para todos, pues por cada empleo que se crea, por cada niño que está en una institución educativa y cada entorno protector que construimos como sistema social, le restamos a la cárcel otro ser humano.

En la cárcel es necesario hacer reformas de fondo, que el delincuente pague con trabajo y que lo que genera, sirva para reparar a las víctimas, que exista un régimen de control y prohibiciones que impida que sigan delinquiendo y que nuestro sistema penal sea mucho más severo con los delincuentes de cuello blanco; que, al robarse los recursos de la educación, la salud, la vivienda, la infraestructura, son en parte, responsables que la pobreza sea una fuente principal de la delincuencia.

Es necesario reconocer como ya lo hizo EE. UU en varios de sus estados, que se deben legalizar las drogas, es increíble que se permita la dosis personal en Colombia, pero que al enfermo le toque acudir a la clandestinidad para conseguirla y con ello alimentar el mercado negro que fortalece el narcotráfico, la muerte y desolación de nuestros campesinos, al drogadicto se le debe tratar desde un enfoque de salud pública y no como un delincuente.

Debemos adoptar políticas de seguridad y convivencia que fomente la tolerancia y respeto por el otro, de cada 100 personas muertas en Colombia solo 10 las ponen el conflicto armado interno, las otras las pone la violencia contra la mujer, los conflictos cotidianos, la violencia intrafamiliar, situaciones superables mediante una cultura del respecto a la vida, el uso intensivo de la pedagogía y la cultura como motor de transformación social.

Es fundamental entender que el Estado requiere declarar una emergencia social, pues la bomba social existente es intolerable y más que buscar problemas con los vecinos (con la visita de EE.UU a Venezuela queda demostrado que con la diplomacia se gana más de lo que se pierde con la tozudez) o amenazar a Rusia con sanciones, tenemos que combatir el hambre que se constituye en un elemento detonante para que nuestros jóvenes decidan ir a la guerra que libran hoy las bandas criminales, los grupos insurgentes y el propio Estado.

Tenemos que promover una reforma rural integral, para conseguir la sustitución de importaciones de alimentos, es increíble que con el suelo fértil que muchos países desearían, con los pisos térmicos y las condiciones bioclimáticas únicas, sigamos desperdiciando la oportunidad de ser una verdadera potencia agrícola que garantice la seguridad alimentaria y que exporte a gran escala, por ejemplo, el Estado de Israel puede ser un referente de cómo se puede innovar e incluso lograr que los suelos infértiles produzcan alimento.

La paz debe ser un objetivo sin descanso, la verdad, la justicia, la reparación y la garantía de no repetición son política de Estado y por ello nos debemos comprometer, sin distinción, para lograr la reconciliación nacional. Es necesario buscar el diálogo con todos los actores del conflicto, para promover el respeto por la vida, la paz y la justicia social, en el marco de lograr la materialización de nuestro Estado Social de Derecho como fin primordial de todos los colombianos.

Es por todos estos propósitos que les pido a mis amigos, amigas y a nuestros paisanos, que salgamos A VOTAR EMBERRACADOS, QUE LO HAGAMOS CON EL CORAZON, EL HIGADO Y LOS RIÑONES, para que ningún niño falte a la escuela, para que se acabe el hambre, el desempleo y la pobreza en la que nos tienen sumidos, para que la vida y la paz sean nuestros objetivos comunes, para que los corruptos paguen por lo que hacen y teman seguir delinquiendo, para que en definitiva nuestro país sea ese escenario en donde florezcan los sueños de todos.

Por: Alfredo Vargas Ortiz[1]

[1] Ph.D. M.D en Derecho, U. Nacional de Colombia, Abogado U. Surcolombiana, Docente Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas USCO, Director Grupo de Investigación Derecho Internacional y paz. E-mail alfredo.vargas@usco.edu.co, Twitter: @Alfredovargaso.

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