La senda de Joseph Pulitzer

TSM Noticias
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Los medios de comunicación televisivos de Estados Unidos, el pasado jueves 05 de noviembre de 2020, le recordaron al mundo lo que es el periodismo responsable e independiente.

En un acto que solo puede catalogarse de inédito, tres de las cinco cadenas de noticias más importantes de ese país sacaron del aire al Donald Trump, en el momento en que pretendía utilizarlos para alegar un supuesto fraude en las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

Y lo más espectacular es que no fue un acto coordinado;  las cadenas de noticias MSNBC, CBS y la NBC al unísono sacaron al presidente del aire, cuando empezó a dar un discurso digno de presidente populista de república bananera.

La cadena CNN dejó terminar su discurso, pero mientras Trump decía su perorata, la parte inferior de la pantalla se leía en inglés “Sin presentar pruebas, Trump afirma que están haciendo trampa”.

La única cadena que dejó al presidente decir al aire sus insensateces fue Fox News, bastión declarado de la extrema derecha en Estados Unidos.  A la cual, a propósito, quieren que se parezca la Revista Semana en Colombia,  según palabras de su nuevo dueño, o socio, Gabriel Gilinski.  Afortunadamente, y como consecuencia de “semejante pretensión” los colombianos hoy tenemos a “Los Danieles”, y la vuelta de la pluma magistral de Daniel Samper Pizano.

El periodismo norteamericano siempre se ha caracterizado por mostrar al público la verdad desnuda y libre de matices, sin importar las consecuencias que la publicación trae.   De Waterwate al escándalo Irán-contras, desde los papeles del pentágono al escándalo de Enron el periodismo estadunidense siempre ha sido un verdadero bastión de defensa de la verdad, por encima de los intereses del poder.

Así, que por imperfecta y paquidérmica que nos parezca la democracia de ese país, ella tiene como uno de sus principales cimientos la libertad de expresión, algo de lo cual adolecen muchas democracias en el mundo, incluida la nuestra.

El periodismo norteamericano siempre ha sido un verdadero contrapoder, porque todos los periodistas estadunidenses tienen a sus espaldas referentes de la talla de Jhon Reed, Ernest Hamiway, Thomas Wolfe, Katherine Graham, Karl Bernstein, Bob Woodward, y el más trascendental e importante de todos, Joseph Pulitzer, que enseñó con su vida y actos que los periodistas son estandartes de la verdad, ante la corrupción y el poder desmedido.

Hoy, a su historia, a su prestigio, el periodismo norteamericano debe añadir sacar del aire, en vivo y en directo, a un megalómano que a costa de la democracia de su país, alegaba sin ninguna prueba que se había hecho un fraude electoral, que estoy seguro se probará como inexistente.

Esos periodistas entendieron que jugársela por la verdad, significaba cerrarle los micrófonos al actual presidente, pues la verdad desnuda es que las personas fanáticas y de creencias extremas como Donald Trump, se comportan alocadamente cuando saben que van a perder el poder; la historia está plagada de ejemplos como ese.

El Partido Republicano que es el partido del presidente no pondrá en ridículo la institucionalidad estadunidense y su democracia, por tratar de ganar en la opinión una elección que ya en conteos oficiales tienen perdida;  porque los dirigentes del Partido Republicano, saben que los votos son del partido, y no de Donald Trump, pequeño detalle que olvida el presentador del aprendiz.

Saben también que el sistema democrático es una de las fortalezas que Estados Unidos puede esgrimir frente a Oriente Medio, frente a China y Rusia.  No dejaran que un insensato, que ganó su nominación en el 2016 despotricando contra ese partido y sus dirigentes, ponga en riesgo el prestigio y la preponderancia de la democracia estadunidense ante el mundo.

Estoy seguro que en menos de una semana, Trump alegara el fraude con su menguado séquito de seguidores la extrema derecha, y de uno que otro caricato de Latinoamérica.

En Colombia, mucho, tiene que aprender nuestra prensa y nuestros periodistas de lo que vio el mundo en vivo y en directo el pasado jueves.

Y es que a pesar de tener referentes como Gabriel García Márquez (que además de nobel de literatura tiene el sitial de ser uno de los cronistas más connotados de la historia), Germán Castro Caicedo, Lucas Caballero, Germán Arciniegas, entre otros, es claro, que nuestro periodismo y nuestros medios de comunicación, atraviesan una crisis, que de no ser superada, puede poder en riesgo nuestra frágil democracia.

Es triste ver como nuestros medios de comunicación, salvo contadas excepciones no hacen verdadero periodismo investigativo, y es común, ver y escuchar como delincuentes de cuello blanco los usan para deslegitimizar las instituciones y disfrazar la verdad.

Común es percatarse que al aire, en radio o televisión, matizan la realidad con opiniones ridículas y contraevidentes.

Pavoroso resulta ver como la censura y la autocensura, impera en el periodismo colombiano, no solo por miedo al delincuente, sino porque se ataca judicialmente a quien se atreve a denunciar los delitos de los poderosos.

La última vergüenza de esta nefasta costumbre, la investigación penal a la valiente periodista Diana Díaz por denunciar la censura del amiguito de Duque,  Juan Pablo Bieri, imputación que tiene escandalizada a toda la prensa mundial y varias organizaciones de derechos humanos internacionales, pero que acá en Colombia es otra pincelada de un horrible cuadro.

Es conocida la indignidad a que se somete a los profesionales de la comunicación social y del periodismo en Colombia, que para hacer carrera en algunos medios de comunicación son obligados a buscar patrocinios y pautas, como si de vendedores o publicistas se tratara.

Vergonzoso notar como gran parte de los periodistas colombianos están siempre del lado del poder, que presentan al público noticias, a veces irreales, otras desenfocadas y a veces con la intención franca de manipular la opinión.

Y en las regiones, es doloroso ver a muchos periodistas y líderes de opinión regionales del lado de gobernadores y alcaldes comprometidos con la corrupción.

Eso ha llevado a que en Colombia, la gran mayoría de la población no crea en los medios de comunicación.  Y ese, es un verdadero problema para nuestra democracia.

Pues cuando las personas no creen en los medios de comunicación y en sus periodistas, dejan que la necesidad de la información sea llenada por intereses inescrupulosos, por medios de comunicación sesgados, o lo que es peor, por las redes.

Estoy seguro, que en la actualidad en Colombia, la gran mayoría de la población, y particularmente los jóvenes, ya no tienen interés en ver o escuchar noticieros, mucho menos en leer periódicos, y eso significa que su visión de los problemas, su visión de la realidad, será permeada por los embelecos y la manipulación de las redes sociales, por los intereses económicos y por medios digitales oscuros, que casi siempre están alineados con oscuros intereses.

Proverbial, al problema del periodismo actual de Colombia resultan las palabras y criticas de Juan Gossaín a los medios y al periodismo colombiano, para recordar a los periodistas que hoy en día además de informar, tienen el deber de convencer a los ciudadanos de la necesidad de informarse de forma correcta.

Y para eso, según Gossaín, todos los medios de comunicación deben iniciar una monumental campaña en la cual muestren al pueblo colombiano que lo importante no es quien lo diga primero;   lo importante es quien diga la verdad, y sobre todo, quien la dice mejor.

Al margen.  A propósito de la investigación penal contra Diana Díaz por denunciar a Juan Pablo Bieri.  Causa escozor y rabia recordar que Duque en su campaña no hacia otra cosa que repetir como un loro que no queríamos parecernos a Venezuela.  Qué vergüenza.

Por: Juan Pablo Murcia Delgado – murciajuanpablo@gmail.com
Twitter: @jpmurciadelgado

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