¿Feliz día de la Madre?

TSM Noticias
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Para algunas personas todas las problemáticas sociales pareciesen ser culpa de las mujeres, especialmente de las que son madres: que la sobrepoblación es la causa de la pobreza en el mundo, y esta a su vez es causada por esas mujeres que “se ponen a tener tantos chinos”, o que la delincuencia, el consumo de drogas y cualquier problemática que aqueja a la infancia y a la adolescencia, es culpa de que “las mamás ya no están en el hogar”, incluso dicen “sí, muy chévere la liberación femenina y todo, pero por eso las familias colombianas están como están, en crisis”.

No sé ni por dónde empezar a desmontar esos planteamientos, que además de errados, son reflejo de la misoginia[1] latente en nuestras sociedades, pues parten del supuesto que la reproducción es un asunto privado y de exclusiva responsabilidad de las mujeres (“¿quién la mandó a abrir las piernas?”), y a su vez, encarnan la visión del trabajo doméstico y de cuidado como un conjunto de tareas para las que el género femenino está “naturalmente capacitado”, por lo cual son entendidas como responsabilidad principalmente de las mujeres y de nadie más.

Todo un asunto asociado a los roles de género de este bello país y sus sagradas tradiciones.

Lo que es invisible para quien piensa de esta manera, entre ellos la mayoría de la clase política de mi Colombia bella, es que tanto el cuidado como la reproducción, son asuntos públicos, y es el Estado mediante políticas sociales (no subsidios, no) el que debe proveer las condiciones para que toda maternidad sea consciente y voluntaria, así como para que las tareas de cuidado de la sociedad se redistribuyan y no recaigan exclusivamente en las familias, y por ende en las mujeres.

¡Ah, pero no! eso es pedir de demasiado, pues por estos días cada alcalde y gobernador hace fila para felicitar a las madres por su ardua, amorosa y desinteresada labor. Lindos carajo, lindos.

Pero acaso ¿cuántos de ellos saben -y les importa- que en el 2010 la entonces congresista y ahora candidata a la vicepresidencia, Ángela María Robledo, lideró la Ley 1413, mediante la cual se ordena la inclusión de la economía del cuidado en el sistema de cuentas nacionales?

¿Ah?, ¿eso con qué se come? Sencillo. Esta ley, precursora en América Latina, está dirigida a democratizar los hogares colombianos mediante un sistema que busca, no solo contabilizar y remunerar el tiempo que las mujeres dedican a las labores de cuidado, sino a redistribuir las responsabilidades sobre dichas tareas entre el Estado, la familia y también los sectores privados de la economía.

¿Lo bueno? gracias a esta ley, hemos podido conocer que el aporte que las mujeres hacen a la economía del país -medido en el PIB- a través de las tareas domésticas no remuneradas, es de un 19% ¡muchísimo más que otros sectores de la economía! Pues el agrícola aporta 6%, el industrial un 11% y el sector financiero, un 18%.[2] Como quien dice, las mujeres están sosteniendo económicamente este país, y uno ni enterado ¡con razón a cambio sólo damos ramos de rosas y cenas! Debería darnos es pena.

Ahora ¿lo malo? Que las reformas requeridas para que esta ley sea efectiva, como universalizar la educación preescolar, establecer la jornada única para primaria y bachillerato o crear un sistema para el cuidado integral de adultos mayores y personas con discapacidad; están sujetas exclusivamente de la voluntad política del gobierno de turno. Mejor dicho ¡si se les da la gana! Y eso sí que es lo difícil.

De paso, yo sé que para todos nosotros es más fácil idealizar el “hotel mama” y decir que nuestras madres todo lo hacen por amor, pero esto es tan machista y retrógrado como justificar que a las mujeres nos violen por lo que llevamos puesto.

[1] Odio hacia las mujeres
[2] Encuesta Nacional del Uso del Tiempo (Dane, 2014)

Por: Claudia M. Álvarez – claudialbaricoque@gmail.com
Twitter: @cmalvarezh

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