Comunidades de Paniquita del municipio de Rivera, construyen su propia vía con el apoyo del SENA

TSM Noticias
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En el resguardo Paniquita, 30 integrantes de la comunidad, que a su vez son aprendices del SENA, lideran la construcción de una palca huella que transforma la movilidad, la economía y rompe paradigmas en el campo colombiano.

En una zona donde durante años el barro y el abandono dificultaron el acceso, hoy la comunidad indígena de Paniquita está cambiando su historia con sus propias manos. Con palas, varillas y concreto, 30 aprendices del SENA construyen una placa huella de 100 metros que no solo mejora la vía, sino que simboliza autonomía, aprendizaje y transformación social.

La iniciativa, liderada por el SENA Regional Huila en el marco de la estrategia CampeSENA y Economía Popular, combina formación técnica con trabajo comunitario, permitiendo que los habitantes del resguardo aprendan a construir su propia infraestructura mientras solucionan una necesidad histórica.

Pero esta obra tiene un elemento que marca la diferencia: la participación activa de mujeres en labores tradicionalmente masculinizadas.

“Es la primera vez que hago este tipo de trabajo. Siempre pensamos que esto es solo para hombres, pero ha sido una experiencia muy bonita. Estamos demostrando que sí podemos”, cuenta María Alejandra Sánchez, aprendiz SENA, mientras trabaja en la obra junto a sus compañeros.

La placa huella representa una solución concreta para una comunidad que llevaba más de 15 años esperando mejoras en su vía de acceso, clave para la comercialización de productos agrícolas como cilantro, caña, pescado y otros alimentos que sostienen la economía local.

“Es la primera vez en más de 30 años que hacemos una obra así en nuestra comunidad. Esto nos ayuda a sacar nuestros productos y mejora la economía de todos”, explica Juan Vicente Ríos, aprendiz y miembro del resguardo indígena.

El proceso formativo ha sido completamente práctico. Desde el primer día, los aprendices recibieron capacitación técnica y comenzaron a construir, apropiándose de cada etapa del proceso.

“Lo más importante es que la comunidad no solo recibe la obra, sino que aprende a construirla. Están formando su propio futuro y sus propios caminos”, destaca el instructor del SENA, William Darío Hernández.

El proyecto también es resultado de un trabajo articulado entre el SENA, la Alcaldía de Rivera y la comunidad, que ha aportado mano de obra y organización a través de una minga.

“Esta obra tiene un doble propósito: mejorar la vía y dejar capacidad instalada en la comunidad. Hoy estos aprendices pueden construir placa huella en cualquier parte del país”, afirmó Fermín Beltrán Barragán, subdirector del Centro de la Industria, la Empresa y los Servicios.

Por su parte, el director regional del SENA Huila, Campo Elías Gutiérrez Polanía, resaltó el impacto de la iniciativa: “Estamos acompañando a la comunidad en un proceso que no solo mejora su calidad de vida, sino que fortalece sus capacidades y su autonomía”.

Más allá del concreto, lo que se construye en Paniquita es un mensaje poderoso: las comunidades rurales pueden ser protagonistas de su propio desarrollo. Y en ese camino, cada metro de vía también es un paso hacia la equidad, la dignidad y la paz territorial.

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