Expertos advierten que el estrés asociado al futuro profesional y financiero se ha convertido en uno de los principales detonantes de ansiedad en esta población.
Tras las vacaciones, la agenda vuelve a llenarse y la vida retoma su ritmo habitual. Sin embargo, no siempre se regresa con la misma claridad. Muchas personas se encuentran con miles de pendientes, preguntándose si están avanzando o si el esfuerzo no está dando resultados. Es decir, postergar decisiones o tareas no es falta de disciplina, sino una respuesta al miedo de no estar logrando lo esperado.
Según datos de la UNICEF y el Ministerio de Salud cerca del 45% de los adolescentes y jóvenes en Colombia muestra señales de afectaciones en su bienestar emocional, relacionadas con estrés, incertidumbre y presión por el futuro. Además, de acuerdo con la última encuesta realizada por PwC, el 37 % de los trabajadores en el país considera importante comprender por qué es necesario reinventarse profesionalmente, una cifra que asciende al 44% a nivel global.
‘’La juventud sigue siendo una etapa decisiva de construcción de identidad y toma de decisiones clave para el proyecto de vida. Hoy, este proceso se desarrolla en un contexto social competitivo e inestable, marcado por comparaciones constantes y altos niveles de presión por el éxito. Esta combinación incrementa la autoexigencia y la preocupación por el futuro’’, comentó la Dra. Paula Diez, psicóloga, Mag. en Neuropsicología, PhD en Salud Pública y vocera de Adipa, plataforma de formación en psicología y salud mental.
Y es que, cuando esta presión se prolonga en el tiempo, comienzan a manifestarse señales a nivel emocional, cognitivo y físico. Son más comunes la ansiedad persistente, la sensación de fracaso, la irritabilidad y las dificultades de concentración, junto con alteraciones del sueño y del apetito. A esto se suman el cansancio constante, la desmotivación y un diálogo interno marcadamente crítico, donde los logros nunca parecen suficientes. En escenarios más complejos, este desgaste puede derivar en cuadros depresivos de mayor complejidad.
‘’Para evitar esto, es importante tener en cuenta que cada trayectoria es distinta, cada contexto personal o social son nuestros propios procesos. No todos avanzamos al mismo ritmo ni hacia los mismos objetivos, por lo que es clave revisar expectativas, valorar aprendizajes invisibles y practicar una mirada más compasiva. Avanzar no siempre es rapidez, muchas veces es coherencia con los valores de cada uno’’, agregó Diez vocera de Adipa.
Hoy en día, la juventud enfrenta una etapa clave de construcción de identidad en un contexto competitivo e inestable, donde la presión por el éxito genera ansiedad y desgaste emocional. Para manejarlo, los especialistas recomiendan fijar metas realistas, priorizar el autocuidado y reducir comparaciones, valorando los aprendizajes, practicando la autocompasión y buscando acompañamiento profesional cuando la ansiedad afecta la vida diaria.



