Desde hace aproximadamente 13 años, junto a un equipo con el que compartimos ideas, principios, propósitos, metas y amistad, hemos recorrido el largo y ancho del departamento. No ha sido un trabajo individual; todo lo contrario, siempre hemos creído que lo colectivo es la forma más coherente de aportar.
Es así como, a partir de la preparación académica, del trabajo en distintos espacios institucionales, sociales, comunitarios, y desde la experiencia como asesor en el Congreso de la República, la Alcaldía de Neiva y la Gobernación del Huila, hemos podido ver el Huila desde varios ángulos, siempre buscando sumar a las transformaciones que requiere el departamento.
Inspirados en esto, hemos visitado tanto la zona urbana de los 37 municipios como las veredas más apartadas, nutriéndonos de las reuniones formales, las conversaciones a la orilla del camino y compartiendo un café con achiras. Y en ese andar, además de adentrarnos mejor en las realidades de nuestra región; hemos construido vínculos que hoy siguen siendo parte esencial de este camino.
Cuando uno está en el territorio, escucha mucho. La gente habla, cuenta lo que pasa, señala lo que no funciona e incluso nos comparte sus sueños. Y aunque existen espacios de diálogo, sí, muchas veces queda el sinsabor de que las cosas no avanzan.
Nosotros no podemos ignorarlo y mucho menos podemos seguir dejando por fuera del debate temas que son urgentes, cercanos y estructurales. Eso es precisamente lo que me motiva a escribir, a opinar desde este espacio. Porque estamos rodeados de la inmediatez del chat, del saludo rápido, de la presión de las redes y en medio de todo eso, corremos el riesgo de olvidar lo más mínimo, que es sentir empatía por el que está al lado, por el que es de nuestra misma tierra, aunque viva una realidad distinta.
Soy una persona a la que le gusta tomar postura, decir lo que piensa, considero que desde aquí se puede aportar, poner temas sobre la mesa y también escuchar a quienes quieran compartir sus ideas. Siempre con respeto, incluso en la diferencia.
Y es justamente a partir de allí donde surgen muchas preguntas: ¿por qué no hablar del agro, ahora que los arroceros del Huila y el Tolima se preparan para un paro nacional que busca llamar la atención del Gobierno Nacional sobre los precios de compra, los costos de producción y la necesidad de garantizar condiciones para competir frente a las importaciones?
O del café, que nos posiciona como líderes nacionales y representa el trabajo de miles de familias que lo cultivan con orgullo desde hace generaciones. ¿Por qué no hablar del cacao, que crece con fuerza en más de 30 municipios y comienza a abrirse espacio en mercados especializados?
¿Y de la juventud?: Yo veo a los muchachos con ganas de participar, moviéndose, buscando espacios para proponer. Ahora que se acercan las elecciones de los Consejos de Juventud, es momento también de escucharlos en serio. ¿O del turismo, que, en municipios como mi
Paicol, mi pueblo, sigue creciendo con el impulso de emprendedores que creen en el valor de su tierra?
¿Y por qué no hablar y sensibilizarnos con las familias que han sido afectadas por las lluvias en distintas zonas del departamento?, ¿Qué tanto estamos preparados como región?, ¿Qué planes de contingencia se están ejecutando y en qué es necesario redoblar esfuerzos y hacer más?
Son temas que están ahí, que vemos todos los días, y que merecen estar en la conversación pública, son temas que no pueden ser parte del paisaje. Lo aquí expresado, me ha impulsado a ser parte de este espacio de opinión todos los lunes donde escribiré sobre lo que veo, lo que escucho, lo que pienso y lo que considero importante poner no solo sobre la mesa, sino también respecto a qué debemos trabajar más. Que este, sea para todos, quienes también quieren aportar desde sus vivencias y puntos de vista; un punto de partida para los consensos que nos llevarán a la toma de decisiones y a la acción.
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Abogado

