Los que celebraron el 19 de febrero de 2019, se quedaron con los crespos hechos. Ese día, un auto de la Sección Quinta del Consejo de Estado anuló la elección de Nidia Guzmán Durán como rectora de la Universidad Surcolombiana, tan sólo 4 meses después de haber sido posesionada.
Los más optimistas, creían que regresaría pronto, pero más de uno hizo fiesta y aseguró que hasta ahí había llegado su corta elección. No obstante, hoy seis años y 5 meses después, Nidia Guzmán Durán, no sólo termina su periodo como Rectora de la institución de educación superior más importante del Huila y el sur del país; sino que además sale por la puerta grande, por las gestiones, obras y logros alcanzados durante su periodo al frente de la USCO.
Pero contar así esta historia, es desconocer una parte de la verdad. Durante este tiempo, la profe Nidia como es conocida, no sólo fue apartada de su cargo como rectora, sino, además, fue objeto de una campaña de desprestigio sin precedentes.
Ataques en redes sociales, demandas judiciales, señalamientos de todo tipo, fueron parte de esta estrategia, gestada por algunos sectores radicales al interior de la universidad, que al final lo que querían era, no sólo no permitir la terminación del periodo para el que fue electo la rectora, sino además, mantener una interinidad del cargo, que a muchos de ellos, les permitió disfrutar las mieles del poder.
Fue así como la USCO tuvo siete rectores encargados en casi tres años, sin una agenda clara por desarrollar, sin liderazgo, sin norte, sumida en la falta de gestión, falta de aulas, de recursos, y una serie de dificultades que cada día se agravaban y que se incrementaron aún más con la pandemia.
Para fortuna de la estabilidad institucional que hoy goza la USCO, el 29 de noviembre de 2021, el mismo Consejo de Estado que la había apartado del cargo, la restituyó y pudo regresar al sexto piso del edificio de posgrados, donde funciona la rectoría de la institución. Desde entonces, la universidad puso en marcha un plan estratégico que le permitió no sólo recuperar la estabilidad financiera, de liderazgo, sino también, sacar adelante importantes desafíos.
Hoy, a pocas horas de terminar su periodo, la profe Nidia recorre con la frente en alto las sedes de esta institución, y recibe el reconocimiento de toda una sociedad. Logros como al renovación de la acreditación institucional en alta calidad, mejorar los estándares de investigación, aumentar el número de docentes, crear la política y la nueva unidad de educación virtual que será clave para el aumento de cobertura de la USCO, lograr una estabilización financiera; y gestionar obras importantes como el edifico de la Facultad de Educación de 44 aulas; el nuevo bloque de 8 aulas en Garzón, un nuevo bloque académico administrativo en La Plata, Biblioteca nueva en Pitalito, e inicio de obras de un edificio de 16 aulas en este municipio, son solo algunos de los resultados obtenidos estos años.
Pero tal vez el mayor legado que deja Nidia Guzmán al frente de la USCO, es terminar su periodo como rectora, y romper una hegemonía masculina de rectores en la universidad. Ahora pasará a la historia, como la primera mujer en ser elegida como rectora y estar un periodo completo.
Pero también será reconocida, por haberle hecho frente a las críticas con resultados, por haberse defendido con uñas y dientes de quienes la atacaron, para conservar lo que por derecho obtuvo; por haber demostrado que una mujer puede liderar y hacer una excelente gestión al frente de la segunda institución con mayor presupuesto en el departamento. Pero, sobre todo, trascenderá su nombre, por su humanidad y por su amor único por esta institución a la que le entregó 50 de sus 69 años de vida, empezando como estudiante, y donde pudo ser docente, directora de Ileusco, decana, y finalmente Rectora.
Se va Nidia, pero su huella sin lugar a dudas quedará grabada para la historia reciente de la región y la universidad, por las transformaciones y logros que alcanzó durante estos años. Hasta siempre Profe Nidia.
Ñapa
Los que conocen a la Rectora de cerca, dicen que pocas veces llora. Es una mujer que ha vivido muchas dificultades en su vida y aprendió a asumirlas con entereza. Ni siquiera cuando salió del cargo, o cuando apartaron a su hijo, el alcalde de Rivera, de su cargo, por una demanda.
En lo personal sólo la vi llorando estos días, pero de la emoción, por la serie de reconocimientos y homenajes que ha recibido de docentes, administrativos, concejales, y de su equipo. Una prueba de su fortaleza mental, pero también de su gran corazón. Mi admiración, gratitud y respeto siempre Profe Nidia.
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Por: Andrés Felipe González Díaz
Comunicador Social y Periodista
Especialista en Comunicación Digital
Asesor en Comunicación Política

