Silenciar la opinión

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Caminaba por la carrera quinta de Neiva cuando sintió que alguien lo llamaba. No era una voz conocida: era un joven que lo llamó por su nombre y apellido. Estaban frente a lo que hoy es el Hotel Americano, enfrente de donde antes quedaba el supermercado Yep. Sintió los pasos acercarse demasiado.

No era la primera vez que lo seguían. Esta vez no corrió, no gritó, no pidió ayuda. Miró de reojo y lo supo. ¡Pum, pum, pum! Los disparos retumbaron como una sentencia. Lo asesinaron por encargo. ¿El motivo? Haber escrito una columna de opinión. Exacto: lo mataron por opinar. Por atreverse a denunciar una masacre indígena en Los Limpios que sólo él se animó a contar.

Reynaldo Matiz no tenía un título de periodista. Tenía algo más poderoso: la opinión viva. La palabra como lanza. A 100 años de su nacimiento, el premio que lleva su nombre, entregado por el Concejo de Neiva, decidió eliminar la categoría de Columna de Opinión. Como si la mejor forma de honrarlo fuera borrar justo aquello que lo hizo inmortal.

Rendir homenaje a quienes, con dedicación, pasión y compromiso, contribuyen cada día al ejercicio de la libertad de expresión y a mantener informada a la ciudadanía con opinión”, expresó con razón el alcalde Germán Casagua durante la ceremonia de premiación. Y el presidente del Concejo entregó recordatorios con esta frase: “En una sociedad bien informada se ilustran ciudadanos con criterio y opinión, fundamento del argumento y respeto a la democracia…”.

Desde los estudios clásicos del periodismo, la columna de opinión es un género esencial, junto con la crónica, el reportaje, la entrevista y la noticia. No sólo informa: interpreta, provoca, cuestiona, piensa. Abre mentes. En tiempos donde los gritos valen más que los argumentos, el valor de una buena columna es mayor que nunca: es refugio para quienes quieren entender, y desafío para quienes no toleran pensar distinto.

Entonces, ¿qué pasó? ¿Por qué sólo dos personas tomaron una decisión contraria al consenso generalizado? Justo dos aliados del presidente de la nación que tan mall trata a los periodistas y la opinión. Eliminar esa categoría no es rendir homenaje: es claudicar ante el miedo a pensar. Y duele más si se mantiene, por ejemplo, la categoría de caricatura, cuando la mayoría de esas piezas ni siquiera aluden a Neiva ni son elaboradas por personas que conozcan la ciudad.

Sería mucho más enriquecedor que, en lugar de eliminar categorías, se crearan nuevas: como una de investigación periodística local, o incluso abrir el galardón a periodistas nacionales para motivar coberturas profundas sobre temas de nuestra ciudad.

Ningún asistente a las socializaciones en las que participé apoyó la eliminación de las columnas. No hubo transmisión pública de la última sesión (a la que no asistí), ni se difundieron las ideas innovadoras presentadas, ni se motivó al periodismo local.

Se habló de “independizar el premio de la política”, pero se creó una nueva categoría “especial” que será definida por concejales cada año. ¿Eso no es politizar?

En mi intervención propuse una categoría al mejor periodista del año por su aporte a Neiva. Ni siquiera eso se incluyó. Todo quedó en formalidades para legitimar decisiones ya tomadas.

Matiz fue mucho más que un periodista sin título. Fue el primer empresario en traer energía eléctrica a Neiva. Modernizó la ciudad, trajo el primer hidroavión, fundó escuelas nocturnas para obreros y colegios donde estudiaban peones y empleadas del servicio.

Fue pionero. Fue líder. Fue innovador. Pero, sobre todo, fue palabra limpia, sin disfraces. Crítico sin estridencias. Incómodo solo para quienes prefieren el silencio. Escribía con elegancia, con respeto, con profundidad. No lo mataron por una caricatura. Lo mataron por su columna.

Por eso las columnas —las vertebrales del periodismo— deben seguir vivas, premiadas y valoradas. Aplausos para influyentes columnistas como Hugo Cabrera, John Hammer León, Pedro Javier Jiménez, Alejo Cabrera, Andrés Felipe González y Francisco Argüello, entre otros, por respaldar con sus voces lo que intento transmitir con estas líneas.

Por: Caly Monteverdi
Conferencista internacional

Comunicador argentino, asesor estratégico y creativo
X – Twitter: @Calytoxxx

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