La situación financiera en Neiva es realmente crítica. No sólo me refiero a la que viven miles de familias, en esta ocasión quiero referirme a las finanzas públicas del municipio.
Esto se sabía de antemano, no es nuevo, pero leer el informe reciente de la Secretaría de Hacienda al Concejo municipal y la entrevista del por fín posesionado secretario de Hacienda, Óscar Iván Leiva, ratifica enormes alertas y preocupaciones.
Neiva presenta el diagnóstico en finanzas más grave en los últimos 20 años. Un déficit fiscal absurdo de $89 mil millones. El más alto en la historia. Claramente hubo manejos irresponsables y que estuvieron por encima de la ley con traslados presupuestales de recursos de inversión y de deuda para funcionamiento, que son ilegales.
Los recursos con destinación específica, tienen que ser invertidos en la destinación legal predeterminada. Adicionalmente surge la pregunta: ¿Cómo es posible que a un contratista, una madre cabeza de hogar, que su remuneración es la fuente de supervivencia de su familia, le deban 5 o 6 meses cuando al momento de la firma de su contrato debía tener CDP (certificado de disponibilidad presupuestal) y sobretodo RP (registro presupuestal donde se comprometen los recursos)?
La deuda supera los $97 mil millones, más otro crédito de tesorería, sobrepasa en total los $110 mil millones. Es sin duda la deuda más alta en los últimos 20 años.
Pero no podemos quedarnos en Neiva sólo en el diagnóstico, en la crítica o en el pasado, hay que mirar hacia adelante, es momento de actuar. Cuando se gobierna se debe es actuar, lo que la ciudadanía espera son soluciones, qué se va hacer.
Muy grave la confirmación por parte del Secretario de Hacienda de la descategorización del municipio para el año 2025, por lo cual Neiva pasará a ser de segunda categoría por la superación del tope en gastos de funcionamiento durante el año 2023 al llegar al 67%.
La categorización, según la ley 617 de 2000, depende del número de habitantes y los ingresos corrientes de libre destinación. Igualmente, la ley señala que para municipios de primera categoría, como actualmente es Neiva, el tope de gastos de funcionamiento es del 65% de sus ingresos corrientes de libre destinación.
¿Cómo los entes de control no se han pronunciado al respecto?
Urgente el Plan de Saneamiento Fiscal para rescatar las finanzas de Neiva y garantizar, como prioridad, para el 2026 la recategorización a primera. Este plan no solo debe incluir medidas de austeridad en el gasto sino también para fortalecer el recaudo. Ojalá la administración actual presente este plan ante la ciudadanía, el Concejo y los medios de comunicación lo más pronto posible.
Una reflexión final: La gestión de las finanzas públicas no puede ser esfuerzos solo de 1 o 2 años por la categorización. Siempre, con responsabilidad y transparencia, se debe pensar que Neiva tenga unas finanzas sanas y robustas. ¡Ojo!, el pago a contratistas que sea de acuerdo a las radicaciones, no por politiquería o amiguismo.
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Por: Jorge Andrés Géchem
Twitter: @JorgeAGechem

