Reciclaje de residuos electrónicos: Una solución para el futuro

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En la actualidad, los avances tecnológicos se producen a un ritmo acelerado, lo que ha llevado a un incremento significativo en la generación de residuos electrónicos. Estos residuos, que incluyen dispositivos como teléfonos móviles, computadores y electrodomésticos etc, contienen sustancias tóxicas que representan un grave peligro para el medio ambiente y la salud humana si no se gestionan adecuadamente.

En este contexto, el reciclaje de residuos electrónicos surge como una solución necesaria y efectiva. La gestión de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) supone un reto para la industria del reciclaje, tanto por la diversidad de los mismos como por su creciente volumen.

Desde el año 2000, la cantidad de residuos electrónicos se ha incrementado a un ritmo notable, tanto es así que en 2019 se alcanzó la cifra récord de 53,6 millones de toneladas a nivel mundial. Las previsiones son aún más alarmistas, los expertos avisan de que en 2030 podrían producirse 74,7 millones de toneladas y superarse los 100 millones de toneladas para 2050.

Los residuos electrónicos o E-waste son aquellos dispositivos eléctricos o electrónicos descartados o en desuso. Estos incluyen desde pequeños electrodomésticos hasta equipos electrónicos complejos.

El impacto ambiental de los residuos electrónicos es significativo debido a los materiales tóxicos y peligrosos que contienen, como mercurio, plomo, cadmio, retardantes de llama bromados y berilio, una vez que se exponen a una fuerte radiación ultravioleta o se corroe debido a cualquier otra razón física o química, los materiales tóxicos pueden liberarse a la atmósfera, infiltrarse en el suelo y fluir hacia los cuerpos de agua cercanos, afectando la salud pública.

El reciclaje de desechos electrónicos es el proceso de extracción de materiales valiosos después de triturar los desechos electrónicos en pedazos diminutos que podrían reutilizarse en un nuevo aparato electrónico.

El reciclaje de residuos electrónicos ofrece múltiples beneficios; en primer lugar, permite la recuperación de valiosos recursos naturales y metales preciosos presentes en los dispositivos, reduciendo así la necesidad de extraer nuevas materias primas y minimizando la degradación ambiental asociada con la minería.

Además, el reciclaje adecuado de estos residuos ayuda a prevenir la liberación de sustancias tóxicas al medio ambiente, reduciendo el impacto negativo en los ecosistemas y protegiendo la salud pública. También fomenta la economía circular al promover la reutilización de componentes y la fabricación de nuevos productos a partir de materiales reciclados.

La mayoría de los materiales que componen nuestros computadores y teléfonos inteligentes se derivan de minerales no renovables; reciclar estos materiales puede evitar que el suministro de bienes de consumo que se vuelven inevitables en nuestras vidas se suspenda hasta que se descubran sustituciones.

Aunque en ciertos casos, los recursos no renovables no son necesariamente raros, el reciclaje de minerales no renovables, todavía tiene beneficios económicos.

Por ejemplo, el precio del litio, un mineral no renovable, pero relativamente común que se puede encontrar casi en todas partes, se ha disparado. El litio se usa ampliamente en múltiples industrias, pero es más conocido por su importancia en la producción de baterías recargables para vehículos eléctricos.

El aumento de la atención pública sobre los vehículos eléctricos como una forma de descarbonizar el transporte hizo que la demanda de litio se disparara. Sin embargo, el mercado no ha podido mantenerse al día con este aumento repentino de la demanda, lo que ha provocado una escasez de litio, no por escasez sino por el lento ritmo de extracción y refinamiento.

El reciclaje de baterías de iones de litio proporcionará un suministro adicional de litio al mercado, lo que permitirá a las empresas producir baterías y vehículos eléctricos que sean amigables con el cliente y con el medio ambiente a un precio más bajo.

El reciclaje de desechos electrónicos es mucho más complicado que el reciclaje de desechos convencionales. Por lo general, el primer paso del proceso de reciclaje es la clasificación manual. Una vez que los desechos electrónicos se recolectan y transportan a las instalaciones de reciclaje, los trabajadores clasifican los desechos electrónicos en categorías según sus tipos y modelos.

Luego, se examinarán todos los dispositivos electrónicos, y de los cuales se extraerán las partes que aún sean funcionales para ser reutilizadas; pueden venderse como partes individuales o combinarse para formar un nuevo teléfono o computadora. Los desechos electrónicos que no sean funcionales se enviarán al proceso de reciclaje.

Aquí, los desechos electrónicos se arrojan a una máquina enorme y se trituran en pedazos pequeños, pero antes de eso, primero deben pasar por un proceso llamado desmanufactura, que se refiere a la acción de desarmar un producto en componentes.

Este procedimiento es para eliminar todos los materiales potencialmente peligrosos en los dispositivos electrónicos que destruirán la máquina o contaminarán el medio ambiente una vez que se eliminen en los vertederos. Por ejemplo, el tóner que se puede encontrar en una fotocopiadora es extremadamente inflamable y explosivo, y ciertamente es capaz de hacer estallar el equipo de procesamiento si se tritura, dado que muchas cosas pueden actuar como fuentes de combustible, como el plástico.

Este proceso es de suma importancia y debe ser realizado por trabajadores hábiles. Una vez triturados los residuos, se separarán los metales, las partes valiosas que hacen que el reciclaje de residuos electrónicos sea una industria rentable. A diferencia de las sesiones anteriores, este proceso no requiere clasificación manual.

Un imán gigante atraerá primero todos los materiales ferromagnéticos, como el hierro y el acero, que tienen una alta susceptibilidad a la magnetización. Luego, un procesamiento mecánico adicional separa otros metales y aleaciones en función de una ley física llamada corriente de Foucault, donde los materiales que son atraídos débilmente por los imanes, rebotarán cuando una corriente eléctrica sea inducida por un campo magnético alterno con una fuerza repulsiva, mientras que otros materiales no magnéticos, como el plástico, simplemente seguirán funcionando.

Luego, los residuos se separan aún más con agua. En esta etapa, casi todo lo que sobra son materiales no magnéticos; pasarán por otra máquina llena de agua, donde fluirán materiales de baja densidad relativa, en su mayoría plásticos, mientras que otros materiales, como el vidrio, se hundirán. Por último, antes de vender materiales reciclados, hay que comprobar si quedan materiales valiosos adheridos al plástico.

El reciclaje de desechos electrónicos no solo evita que las sustancias tóxicas ingresen a nuestros cuerpos y al medio ambiente, sino que el proceso también reduce los impactos ambientales dañinos creados por la extracción y minería de materiales vírgenes. Además, los beneficios económicos potenciales que se pueden derivar de esta industria son enormes. Solo en 2019, los desechos electrónicos desechados valieron más de 57 000 millones de USD.

Sin embargo, aún se deben superar muchos problemas antes de que la industria pueda alcanzar su máximo potencial, incluidos los productores y fabricantes electrónicos que diseñan productos más amigables con el reciclaje y más investigación sobre el procesamiento mecánico en el reciclaje del resto de los elementos químicos.

Cada año se registran unas 50 millones de toneladas de residuos electrónicos en todo el mundo, y los expertos determinan que con el tratamiento adecuado podrían reutilizarse entre el 70 y el 90%. El camino para disminuir los niveles de basura electrónica pasa por la aplicación de principios circulares. En primer lugar, se necesita reducir el consumo de aparatos electrónicos.

Antes de comprar un nuevo electrodoméstico los consumidores han de plantearse si de verdad lo necesitan o si tal vez pueden alargar la vida útil de los que emplean. También se debe fomentar la reutilización, siempre puede haber algún usuario al que le resulte útil un dispositivo desechado y sería positivo promover estos intercambios.

Obviamente, el reciclaje es una estrategia indispensable, aplicando las innovaciones tecnológicas necesarias para optimizar los flujos de recogida y tratamiento de los residuos electrónicos. Conocí el caso de una fundación colombiana que está transformando computadores dañados o en desuso en una herramienta de aprendizaje, buscando la alfabetización digital de sitios apartados del país.

Esta fundación se encarga de proveer ayudas tecnológicas para promover la igualdad de oportunidades, la integración social y el cuidado ambiental. Para lograrlo se recicla y arma equipos de cómputo a partir de residuos tecnológicos.

Y, por último, en determinados casos los aparatos electrónicos pueden repararse. Mediante la remanufactura se aprovechan las partes que pueden ser reutilizadas de los electrodomésticos y aparatos para construir nuevas máquinas y accesorios, consiguiendo un ahorro económico. De esta manera, pueden desarrollarse nuevas líneas de negocio gracias al aprovechamiento de aparatos y componentes retirados del mercado.

Por: María Fernanda Plazas Bravo
Twitter: @mafeplazasbravo

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