¿Qué les aporta a los hijos que su madre sea trabajadora?

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Aunque no esté basado en ninguna evidencia científica, pareciera que compatibilizar el trabajo y la maternidad trae consigo algunas implicaciones de corte negativo.

Estos estereotipos se han ido alimentando a través del tiempo, y se han sustentado en estadísticas que muestran cómo muchas mujeres ven frenado su desarrollo y avance profesional luego de ser mamás.

Sin embargo, pocas veces se habla de las ventajas y beneficios de una madre trabajadora. Un análisis realizado por Marta Grañó, profesora de Innovación y Emprendimiento de OBS Business School, perteneciente a Planeta Formación y Universidades, red internacional de educación superior del Grupo Planeta, recopila algunos de los principales beneficios de ser madre y trabajadora.

Mientras algunos estudios revelan que las empresas no les dan las mismas oportunidades que a los hombres, y es habitual escuchar supuestas implicaciones negativas de compatibilizar maternidad y trabajo, como por ejemplo que una mujer que es madre no puede estar al 100% en el trabajo o comentarios sobre lo bueno que es para un bebé que su madre esté siempre con él, no es habitual escuchar referencias sobre los aspectos positivos, tanto para los hijos como para las mismas empresas.

“Diferentes estudios científicos demuestran que compatibilizar la maternidad con el trabajo permite aportar un plus a los hijos, convirtiéndose en un factor que incide de forma importante en la formación desarrollo y crecimiento de las personas” asegura la profesora Grañó.

Por ejemplo, el profesor James Heckman (Universidad de Chicago), premio Nobel de Economía, demostró que el factor que más incide en el futuro de un bebé y en la formación de su “capital humano” es lo que él denominó “la lotería del nacimiento”: el entorno y la familia en el que le toca nacer y, ahí, el papel de la madre es fundamental.

Estos son algunos de los impactos favorables para los hijos, que tiene el hecho de que la madre sea trabajadora:

Hay una influencia positiva en el lenguaje. Los estudios de los profesores Tod Risley y Betty Hart (Universidad de Kansas) demostraron esta influencia, porque en las conversaciones que mantiene una madre con su hijo, le transmite un determinado vocabulario, palabras que van a formar parte de su léxico. El hecho de que la madre tenga un determinado trabajo va a hacer que, aunque sea inconscientemente, la madre le hable de lo que hace en su día a día, de cómo es su profesión, y con ello, su vocabulario crece enormemente, en un momento en el que resulta muy importante para el aprendizaje del bebé.

Ofrecen un mayor progreso social. Las investigaciones de Kathleen McGuinn (Universidad de Harvard) nos muestran como el hecho de que la madre trabaje mejora las posibilidades de trabajo y la remuneración de las hijas y la capacidad de conciliación en los hijos.

Más oportunidades de educación. Tanto los hijos como las hijas de madres que trabajan obtienen significativamente más educación que los hijos de madres que no trabajan fuera de casa, de acuerdo con McGuinn.

Promueve una visión de género más igualitaria. La investigadora señala que “hombres y mujeres criados por mujeres con empleos fuera del hogar tienen actitudes de género más igualitarias”.

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