Alicia Peñaranda, Pulso Democrático y Guillermo Zúñiga cerraron la XXIII Semana de la Comunicación con reflexiones sobre cómo conectar sin espectáculo, cómo informarse en tiempos de polarización y qué parte de lo humano estamos dispuestos a conservar frente a la inteligencia artificial.
La última jornada de la XXIII Semana de la Comunicación de la Universidad de La Sabana reunió tres conversaciones que, desde la política, los datos y la ficción, llegaron a una misma pregunta: ¿qué papel les queda a las personas cuando la tecnología puede producir, recomendar y decidir cada vez más cosas? Con ellas concluyó el evento realizado del 27 al 29 de octubre.
La politóloga y consultora Alicia Peñaranda Fernández, conocida como “La Poplitóloga”, dirigió la charla magistral “Política pop: poder, redes y cultura”. Propuso entender lo pop más allá de los videos virales: “Lo popular es lo popular. Lo que viene de la raíz de la persona, de la familia, de la ciudad, de la región”. Para ella, una comunicación política cercana es popular, oportuna y participativa. Aunque “el gran activo que se persigue hoy es la atención”, captarla no basta: toda estrategia debe comenzar por identificar un problema real. Como herramienta, presentó las 5P: problema, público, principios, personalidad y promesa.
La conversación pasó de la cultura popular a los datos con los resultados preliminares de Pulso Democrático, una encuesta digital tipo panel sobre las actitudes políticas, el consumo de medios y los comportamientos ciudadanos durante las elecciones presidenciales de 2026. Su primera ronda contó con 2.008 participantes de cuatro regiones del país; al ser una muestra no probabilística, los resultados no son representativos de toda la población colombiana.
Entre los hallazgos, la polarización afectiva aumentó durante la campaña: quienes tenían una imagen negativa de los votantes de otros candidatos pasaron del 39 % al 51 %, y entre los jóvenes, del 29 % al 46 %. Además, el 45 % de los participantes dijo usar herramientas de inteligencia artificial, pero solo el 13 % confía en ellas para conocer las propuestas de los candidatos. Para Diana Paola Medina, especialista en asuntos públicos y comunicación estratégica, la IA puede facilitar la comparación de programas de gobierno si hay “curaduría humana”, y el magistrado del Consejo Nacional Electoral José Antonio Parra Candiño advirtió que “el único control que podemos hacer es la pedagogía”.
La jornada cerró con la charla magistral de Guillermo Zúñiga sobre inteligencia artificial y ficción especulativa. A partir de obras como Frankenstein, Fahrenheit 451, 1984 y el episodio Joan es horrible de Black Mirror, mostró cómo la ciencia ficción funciona como una alarma narrativa que imagina futuros posibles para obligarnos a pensar en el presente. El problema, subrayó, no es que la tecnología sea buena o mala, sino qué estamos dispuestos a sacrificar a cambio de sus beneficios. Su invitación fue a no centrarse en si se usa o no la IA, sino en cómo hacerlo sin entregarle la propia voz.
Desde enfoques distintos, las tres charlas coincidieron en que las herramientas, ya sean las redes, los datos o la inteligencia artificial, cobran sentido cuando se ponen al servicio de las personas, del criterio propio y de la verificación de la información.
La XXIII Semana de la Comunicación de la Universidad de La Sabana reunió a estudiantes, académicos y profesionales para conversar sobre periodismo, narrativas audiovisuales, inteligencia artificial, comunicación política y el papel humano frente a las nuevas tecnologías.




