¡Peligro! Depravados al acecho

TSM Noticias
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Yo no le creo a Tulio Montoya, el hombre señalado de intentar abusar de una joven en un taxi, esta semana y que se volvió tendencia en redes sociales. Su testimonio a través de un medio de comunicación, genera más dudas que certezas.

Pero aquí no se trata de lo que yo crea o muchos imaginemos. Aquí se trata de la seguridad de las mujeres, y hasta de nuestros niños y niñas y de los peligros que corren en las calles, por culpa de violadores, abusadores y pervertidos.

Aquí se trata de lo que investiguen las autoridades y de esclarecer este caso, que puede ayudar además a brindar mayor seguridad y tranquilidad a tantas mujeres que corren peligros a diario por culpa de estos degenerados.

Pero volviendo a los testimonios, porque hasta ahora no hay una sola grabación que pueda determinar lo contrario, yo creo que el señor Montoya hoy tendría que estar buscando un mejor abogado y si ya lo tiene, armar una buena defensa que lo libre de esta acusación.

Porque si la gente no es boba, mucho menos la Fiscalía y mucho menos un Juez, para aceptar como normal y creíble, que el señor taxista que presta un servicio público de transporte, se haya desviado hacia el sur cuando debía ir al norte, a donde la pasajera le indicó, para “tanquear” y para comprar una “mazorcada”.

Eso carece de toda credibilidad pero además, no tiene sentido, porque si debía tanquear y comer primero, no debió aceptar la carrera, o debió buscar algo sobre la ruta a la que se dirigía, barrio Caracolí, y no hacia el otro lado de la ciudad, hacia una parte oscura donde al parecer iba a cometer el delito.

¿No sé si conocen el lugar que describe Mychel Alejandra Vela Ospina, la joven que denunció públicamente a este taxista y que en su relato?

Ella manifiesta que decidió lanzarse del carro en movimiento para evitar ser abusada, y dice que fue frente a los Olivos del sur, haciendo referencia al Cementerio Jardines el Paraíso y dice que al huir termina en la portería del cementerio donde es auxiliada por un vigilante.

Esa zona por la que, según ella, la llevaba Tulio en su taxi la madrugada del martes 6 de mayo, es una vía oscura, en la que constantemente cometen hurtos, pero también tiene accesos de calles que son usadas como escombreras ilegales, con poco tránsito, oscuras, en la que cualquier delincuente podría cometer un ilícito.

Así que ese testimonio desesperado de Tulio en La Nación para tratar de limpiar su imagen, debió ahorrársela, porque lo único que hizo fue sembrar más dudas sobre su inocencia y sobre lo que podría estar pasando en torno a su comportamiento.

Porque es que la de Alejandra no es la única denuncia que se conoce. Gracias a su valiente testimonio y a que pudo identificarlo a través de la placa, con una funcionaria de la Secretaría de Movilidad, y hacer pública la identidad de este presunto abusador, otras mujeres rompieron su silencio. Según Alejandra, dos mujeres más la contactaron para decirle que han sido víctimas de este mismo tipo, que las recoge en la calle para movilizarlas y en el camino intenta abusarlas. Ambas coinciden con el testimonio de Alejandra, que las intimida diciendo que es militar, el mismo que usa para generar “confianza”, y al parecer, a una de las dos la accedió carnalmente. Esa información ya está en manos de las autoridades que deberán investigar si este sujeto que conduce un taxi de placas VZD-873, es quien estas mujeres dicen ser.

Y si lo es, si realmente es un abusador, pues deben las autoridades no solo capturarlo sino de paso, investigar a ver qué otras mujeres han sido víctimas de este sujeto, porque de no ser por el valiente testimonio de Alejandra, con sus fotos y videos en los que se ve con la cabeza ensangrentada por el golpe que sufrió cuando se lanzó del taxi, no sabríamos a hoy, de la existencia de este tipo que circula campantemente por las calles de la ciudad, acechando a otras mujeres.

Pero esta situación debe dejarnos enseñanzas a todos. A las autoridades a ejercer más control y vigilancia en las calles. Hace poco conocimos de la incautación de varios taxis que estaban al servicio del narcotrafico en la ciudad y que pertenecieron a alias Chatarra, asesinado hace un año, y de quien se sabía, era el propietario de los mismos. Todo Neiva hablaba de este tema y nunca las autoridades tomaron medidas.

Y ha habido casos de taxistas que están al servicio de bandas criminales, por lo que es importante tomar medidas y acciones, sin que esto se preste para generalizar y decir que todos los taxistas son malos. De hecho, he escuchado de varios de ellos, que es importante implementar medidas como el botón de pánico, un servicio de calificación a través de una aplicación, e incluso muchos se han mostrado de acuerdo de ser colaboradores contra la inseguridad, ayudando a denunciar en tiempo real.

También nos hace urgente implementar los taxis púrpura. La secretaria de Movilidad dice que ya existen. No he visto el primero y si los hay ya, pues debe hacérsele más promoción para generar espacios seguros para las mujeres.

Y finalmente debe servirnos a todos a pedir servicio de taxis por aplicaciones reconocidas y tomar más precaución sobre los peligros en la calle, sobre todo para que esta lamentable situación sirva de ejemplo para evitar una tragedia u otros casos.

La Ñapa

Y hablando de peligros, ¿qué me dicen del monstruo de Bogotá que abusó de estos niños? Creo que ya es hora de empezar a pensar en la cadena perpetua para los violadores y violentadores de niños y mujeres en Colombia. No más garantías al criminal. ¡Hay que parar esta situación ya!

Por: Andrés Felipe González Díaz
Comunicador Social y Periodista
Especialista en Comunicación Digital
Asesor en Comunicación Política

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