Me quiero ir de Colombia

Me quiero ir de Colombia

Me quiero ir de Colombia, esa fue la afirmación que recibí de un amigo, que siendo un hombre inteligente, formado, bilingüe y con capacidad de liderazgo me afirmó en una conversación sobre la situación del país. Y no es para menos, la crisis institucional, la violencia generalizada, la crisis de la justicia, la baja calidad de la educación, la corrupción campante, la pobreza extrema, la justificación masiva de liderazgo tóxicos y de delincuentes en el poder, la cultura de la ilegalidad en donde se justifica matar, robar, o conseguir plata a como dé lugar, así sea secuestrándolo, matándolo, desapareciéndolo o agrediéndolo, hace que cualquier con un don de humanidad y con criterios práctico quisiera y deseara salir corriendo de nuestro país.

Esta es por supuesto, una postura respetable, y quienes han optado por irse por las amenazas, por la crisis económica o por cualquier otra razón, no se les debe juzgar, pues no somos nadie para generar opiniones sobre las razones que los otros tienen para abandonar su terruño, en algunos casos, este tipo de decisiones son loables y traen como beneficio que en otros lados aprendamos a amar con mayor ahínco a nuestra patria y que además seamos ejemplo de tenacidad, trabajo, honradez y creatividad muy al estilo de los colombianos.

En esa conversación tuve la oportunidad de recordarle a mi amigo de lo valioso que era para nuestro país que personas como él desistieran de vivir en él y de luchar por que mejore y que cada vez sea un país más equitativo, seguro, educado, pacifico, respetuoso de la diferencia y lleno de oportunidades para todos, para que tal como lo decía la visión del Huila 2020, sea un territorio en donde florezcan los sueños de todos.

Y Colombia es un país maravilloso, es como me lo enseñó un profesor cuando se refería al hogar, y a la vida en pareja, el mejor punto del universo, quienes hemos tenido la fortuna de recorrer nuestro territorio y de conocer sus gentes, y de compartir con extranjeros (tuve la oportunidad de ver a chinos deslumbrados tomándose una selfie con un mango, o a un francés bañándose en la termales de Rivera como si fuese un milagro, de ver a el embajador de Corea admirando nuestro desierto de La Tatacoa o de compartir con el verdadero embajador de la India, Ravi Banjar, como este admiraba nuestra tierra, de conocer al profesor Grivited Diten de la República Democrática del Congo, y escucharlo decir que los Colombianos respiramos e inspiramos esperanza) sobre nuestra pluralidad, diversidad étnica y cultural que son en definitiva un verdadero tesoro.

La belleza de Colombia, es envidia de muchos, es que somos uno de los países más biodiversos del mundo, gran potencia en turismo, “Por segundo año consecutivo, Colombia está en el ranking de los 10 mejores lugares para visitar. Sin embargo, por primera vez, se ubicó en el primer lugar. De acuerdo con cifras del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, el país recibió más de 3 millones de visitantes, principalmente de Estados Unidos, México, Perú, Brasil y Argentina” (Caracol 18,01,2020).

Con el mejor café del mundo, paisajes sin igual, es el único país de Sudamérica con costas en el Océano Pacífico y en el Mar Caribe, grandes llanuras, el mejor productor de esmeraldas, la mayor diversidad de pájaros en el mundo, pues según la organización Conservation Strategy, el país tiene cerca de 1.900 especies registradas, lo que equivale al 20% de las especies en el mundo; es el país con más días festivos al año, según la firma Mercer, comparte esta posición con la India: ambos tienen 18 días festivos cada año, en investigación e innovación podemos decir que el colombiano Jorge Reynolds, creó el primer marcapasos del mundo, en 1958, dispositivo que actualmente ayuda a millones de personas en el mundo, Colombia cuenta con la mayor especie de anfibios que viven en cualquier otra parte del mundo, según el Museo de Historia Natural de EE.UU.(CNN en Español, 2018).

Quiero invitar a todos nuestros amigos y amigas Colombianos y extranjeros Colombianos por adopción, a amar esta patria, a sentirse orgullosos de nuestra tierra, a nunca y por nada del mundo perder la esperanza de que con la revolución de las pequeñas causas (ayudando y apoyándonos entre todos)  podamos darle a nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos una Colombia en paz, con características que debe reconocernos en todo el mundo, como personas inteligentes, creativas, felices, amorosas, carismáticas, pacíficas y por sobre todo honestas. ¡Hay que orgulloso me siento de ser un buen Colombiano! Vamos colombianos que esta sea la oportunidad de renacer y de revivir nuestros más nobles propósitos de ayudar a que cada hermano colombiano pueda dar de sí un ejemplo para ser los mejores seres humanos.

Por: Alfredo Vargas Ortíz – alfredo.vargas@usco.edu.co
Twitter: @Alfredovargaso

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