Rincón de historia
En los siglos XVII y XVIII la ganadería de la provincia de Neiva no solo fue la actividad económica dominante en este territorio, sino también el principal abastecedor de carne de la capital, Santafé, hoy Bogotá.
En 1651, esos ganaderos, unas setenta familias, que concentraban 150.000 hectáreas, de las cuales el 90% estaba destinado a la ganadería, entre los que se encontraban los Jesuitas de las haciendas Aposentos de Villavieja y Doima, quienes eran desde hacía por lo menos 10 o 15 años los principales proveedores de carne en el mercado de Santafé, desataron una “huelga” contra las autoridades de esta ciudad, poniéndolas en aprietos, y contra las poderosas familias Caicedo y Pastrana que monopolizaban el mercado de la carne en Santafé.
Argumentaban los neivanos que en los mercados mineros de Popayán y en los talleres textileros de Quito, pagaban más que en Santafé por sus ganados y por eso exigían el derecho a enviar los suyos a esas ciudades y no a esta capital. Los enfrentamientos recrudecieron en 1670. Y en 1680, el cabildo de Timaná obtuvo una Real Provisión (orden real) para que el abastecedor de carnes de Santafé viniera personalmente o por medio de apoderado a comprar el ganado que necesitara, y en caso de no hacerlo, los hacendados podrían vender sus reses a quien se las compre.
El 24 de junio de 1694, una comisión de la Real Audiencia de Santafé, presidida por el juez Espinosa de los Monteros, inició una investigación sobre las acciones de los propietarios de las dehesas de Neiva hasta encontrar culpables de haber enviado ilegalmente ganados a Quito y Popayán a cinco de ellos, entre los cuales se encontraban el gobernador de la Provincia, Francisco Álvarez de Velasco y el alcalde de la ciudad, Juan Suárez Carrillo. Les impuso multas de 5.800 patacones, además de otros 50 por concepto de salarios de los 25 días que duró la diligencia y ordenó que en tres días fueran canceladas dichas sumas.
Según censo de criadores de ganado hecho por el Juez Espinosa, en la Provincia existían 46 criadores de ganado que poseían 30.412 reses que en año favorable producían 5.606 novillos para exportar a Santafé, Popayán y Quito. La elite de estos eran ocho hacendados (Francisco Álvarez de Velasco y Zorrilla, Francisco Perdomo de Betancur, Jacinto del Castillo Riverol, Marcos de Rojas, Juan Bautista de Torre, Diego Ortiz Carvajal, el cura Marcos de la Reina y Juan Manchola), seis de los cuales tenían 62 agregados y cuatro concentraban el 72% de los ganados. Los hacendados se comprometieron a enviar a Santafé, cada año, 4.500 novillos, que se les pagaría a cuatro patacones.
(En el próximo “Rincón” veremos la continuación de este enfrentamiento, el primero por razones económicas que se produjo en la Neiva del siglo XVII entre sus ganaderos y la familia Caicedo, abastecedores de carne de la capital de la Nueva Granada).
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Por: Delimiro Moreno – morenodelimiro@gmail.com
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