Cuando las diferencias políticas se ponen al servicio de la vida.
En tiempos en los que la política suele estar marcada por la confrontación, el departamento del Huila acaba de dar una señal distinta y valiosa: dos diputados que no comparten la misma ideología política, Edwin Harvey Barajas Hernández y Rodrigo Armando Lara Sánchez, decidieron encontrarse en una causa superior: la prevención y detección temprana del cáncer. Ese hecho, por sí solo, merece ser destacado.
El pasado 24 de abril de 2026, por iniciativa de la E.S.E Hospital Universitario Hernando Moncaleano Perdomo, la Facultad de Salud de la Universidad Surcolombiana, la Unidad Oncológica Surcolombiana y la Fundación Uninavarra, y atendiendo la invitación de estos dos médicos que hoy ocupan asiento en la mesa directiva de la Asamblea Departamental, se realizó el Simposio Departamental de Prevención y Detección Temprana del Cáncer de Mama: “Diagnosticar a tiempo salva vidas”.
Más que un evento académico, fue un mensaje político, institucional y humano: el cáncer no distingue partidos, ideologías ni colores. Y frente a una enfermedad que golpea familias enteras, la respuesta pública tampoco debería dividirse.
La presencia y liderazgo de los diputados Barajas y Lara Sánchez demuestra que la política puede elevarse cuando pone por delante los problemas reales de la gente. En este caso, ambos han entendido que el control del cáncer exige algo más que discursos: requiere gobernanza, articulación interinstitucional, respaldo normativo, compromiso presupuestal y voluntad sostenida.
El simposio permitió algo fundamental: sentar en una misma mesa al sector político-administrativo, la academia y las instituciones prestadoras de salud. Esa convergencia no es menor. En salud pública, las soluciones no nacen de esfuerzos aislados, sino de redes capaces de coordinar prevención, educación, tamizaje, diagnóstico oportuno, tratamiento y seguimiento.
La propuesta de una política departamental integral para la prevención y detección temprana del cáncer, que bien podría llamarse “Huila sin cáncer evitable”, llega en un momento oportuno. El Plan Decenal para el Control del Cáncer 2026–2035 insiste en la necesidad de fortalecer el enfoque territorial, intersectorial y articulado para reducir inequidades y mejorar los resultados en salud.
Pero el verdadero reto empieza ahora. Una ordenanza no puede quedarse en una declaración solemne. Debe traducirse en metas medibles, rutas claras de atención, fortalecimiento de la atención primaria, educación comunitaria, tamizajes efectivos y seguimiento público de resultados.
La socialización del proyecto de ordenanza que busca establecer una política departamental integral para la prevención y detección temprana del cáncer representa un paso importante. Sin embargo, el verdadero reto no está en la aprobación de la norma, sino en su materialización.
Colombia ha avanzado significativamente en el reconocimiento del cáncer como una prioridad en salud pública. El nuevo Plan Decenal para el Control del Cáncer 2026–2035 establece con claridad que los mejores resultados en reducción de mortalidad se alcanzan cuando las políticas se implementan con enfoque territorial, intersectorial y basado en determinantes sociales pero entre la norma y la realidad existe una brecha que históricamente ha sido difícil de cerrar. Por eso, el propósito del Huila no puede limitarse a expedir una ordenanza. Debe ser mucho más ambicioso: lograr que esa política se traduzca en acciones concretas que impacten directamente a la población.
Por eso, el liderazgo de Barajas y Lara Sánchez será decisivo. Su compromiso debe ayudar a blindar esta iniciativa de la polarización y convertirla en una política de departamento, no de coyuntura. Si dos diputados con diferencias políticas lograron coincidir en esta causa, el resto de actores institucionales también puede hacerlo.
El Huila necesita más escenarios como este: menos división estéril y más acuerdos alrededor de lo esencial. La prevención del cáncer es una de esas causas que deben unirnos. El departamento tiene hoy una oportunidad que no puede desaprovechar: convertirse en un referente nacional en la implementación territorial de políticas de control del cáncer. Esto requiere mantener el impulso generado, fortalecer la articulación lograda y, sobre todo, mantener el enfoque en resultados.
Porque al final, el éxito de esta iniciativa no se medirá en el número de documentos aprobados, sino en indicadores concretos: Más diagnósticos en etapas tempranas, menor mortalidad por cáncer evitable, mayor acceso a servicios de calidad y mejor calidad de vida para los pacientes.
Porque diagnosticar a tiempo salva vidas. Pero también salva vidas una política pública bien construida, una academia comprometida, una red hospitalaria articulada y una dirigencia capaz de entender que, frente al dolor de las familias, la vida debe estar por encima de cualquier diferencia política. Lo ocurrido en el Huila deja una lección clara: la política tiene sentido cuando se conecta con las necesidades reales de la población.
El liderazgo de Edwin Harvey Barajas Hernández y Rodrigo Armando Lara Sánchez demuestra que es posible construir desde la diferencia, que el desacuerdo no es un obstáculo cuando existe un propósito común, y que la vida puede ser el punto de encuentro más poderoso.
“Huila sin cáncer evitable” no debe ser solo un lema. Debe convertirse en una política viva, en acción constante, en resultados medibles. Porque diagnosticar a tiempo salva vidas. Pero más aún: la articulación efectiva, el liderazgo responsable y la ejecución rigurosa también las salvan.
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Por: Faiver Augusto Segura Ochoa
X: @faiver_segura

