Soy orgullosamente giganteño y amo a mi terruño infinitamente. Recorrer sus calles, visitar a mis paisanos, sentarme bajo la Ceiba Centenaria a disfrutar de la brisa que atrae sus frondosas ramas, pasar por las quebradas La Guandinosa, de Gigante y La Honda, y ver su hermoso paisaje cafetero multicolor, me trae recuerdos perdurables de mi niñez y de mis grandes e inolvidables amigos. Pasar por el impecable y siempre bien cuidado parque del Siervo de Dios Monseñor Ismael Perdomo Borrero y sentirme observado por ese personaje emblemático de nuestro municipio, me inspira y conduce a gratos momentos del ayer que difícilmente serán borrados de mi mente.
El fin de semana que acaba de pasar, en el puente del diecisiete de octubre, se celebró la trigésima versión de las Fiestas del Cacao y del Café, las cuales se desarrollaron bajo una programación bastante nutrida, llena de folclor, tradiciones culturales, muestras artesanales, presentaciones artísticas, cabalgatas, espacio para la academia y por sobre todo, se generó un momento de integración social, pues se abrió una oportunidad de oro para el reencuentro.
Me llamó mucho la atención la buena organización de todos los eventos y la presencia siempre atenta de su alcalde municipal Josué Manrique Murcia, quien se esmeró sin medida por lograr que todo saliera de la mejor manera y opino sin lugar a equivocarme que lo logró con creces, pues mi percepción personal es que las ferias estuvieron de lo mejor y la apreciación de muchas otras personas con las que he podido dialogar es la misma, pues comparten lo que expreso frente al tema.
Obviamente el burgomaestre no lo hizo todo, es más que obvio que contó con un equipo muy dispuesto y muy comprometido, personal perteneciente a todas las dependencias de su administración y muy seguramente del comité de fiestas, a quien él agradecerá como es su estilo. Todo nuestro reconocimiento para ellos también.
Los conciertos estuvieron a la altura, con la excelente presentación del artista vallenato Peter Manjarrés, acompañado del acordeonero Juancho de la Espriella, la agrupación Matecaña Orquesta, Zarabanda y otros, quienes se entregaron al público de manera excepcional, haciendo vibrar a miles de personas que se hicieron presentes en el escenario dispuesto para estas actividades.
La velada de elección y coronación de la reina departamental del cacao y el café fue realmente emocionante, no por quien ganara finalmente sino por la calidad de las presentaciones que hizo cada una de las niñas que representaron a los municipios concursantes. Se notó claramente el esmero de todas a la hora de exponer el baile con las notas del bambuco “Mi Gigante Alegre” del compositor Armando Quintero García.
Quiero felicitar francamente al ingeniero Josué “El Che” Manrique porque logró sus objetivos a la perfección, dejando muy en alto el nombre del municipio, con unas fiestas impecables, como hacía muchísimos años no se veían en esta bella y próspera localidad huilense.
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Por: Hugo Fernando Cabrera Ochoa – hfco72@gmail.com

