El problema no es la ley, es que nadie la entiende: por qué el diseño se está convirtiendo en clave para simplificar contratos y trámites

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97% de los profesionales del sector reconoce que sus clientes se sienten sobrepasados por contratos extensos y complejos.

Solo en enero de 2026, las entidades públicas en Colombia celebraron cerca de 544,000 contratos registrados en el SECOP y no contempla los acuerdos privados entre personas, empresas y organizaciones.

El diseño gráfico juega un papel clave: una presentación visual ordenada, clara y menos densa facilita la lectura y motiva a interactuar con información que de otro modo evitarían

Actualmente sigue tomando fuerza una tendencia que transforma la manera en que se comunican los asuntos legales: el legal design o diseño legal. Esta práctica íntegra derecho, diseño y experiencia de usuario para que los documentos legales sean más claros y comprensibles. La necesidad es clara, ya que de acuerdo con World Commerce & Contracting, el 97% de los profesionales del sector reconoce que sus clientes se sienten sobrepasados por contratos extensos y complejos, y que el lenguaje jurídico tradicional suele dificultar su entendimiento.

La dimensión del desafío se hace aún más evidente al revisar el contexto local. Solo en enero de 2026, las entidades públicas en Colombia celebraron cerca de 544.000 contratos registrados en el Sistema Electrónico de Contratación Pública (SECOP).

Esta cifra corresponde exclusivamente a contratos públicos formales reportados por entidades del Estado y no contempla la enorme cantidad de acuerdos privados que se firman cada año entre personas, empresas y organizaciones. El volumen refleja la magnitud de documentos legales que circulan en el país y la importancia de que su contenido sea claro y verdaderamente comprensible.

El legal design busca simplificar el derecho, permitiendo a las personas comprender conceptos rebuscados. No se trata únicamente de hacer los documentos más atractivos visualmente, sino de reorganizar la información, simplificar el lenguaje, incorporar elementos gráficos y considerar cómo el usuario lee y toma decisiones.

De esta manera, se pasa de contratos y documentos que muchas veces se firman sin leer, a herramientas legales que realmente se comprenden y resultan útiles en la práctica. En este proceso, el diseño gráfico juega un papel clave, ya que una presentación visual ordenada, clara y menos densa puede facilitar la lectura y motivar a las personas a interactuar con información que de otro modo evitarían.

«Durante años, el derecho se ha construido para ser preciso, no necesariamente comprensible. Se prioriza el lenguaje técnico y la exhaustividad, pensando más en cubrir riesgos que en que alguien realmente entienda lo que firma. El resultado son documentos densos, poco visuales y alejados del usuario. La ley no es complicada por naturaleza, simplemente no fue diseñada pensando en quien la lee«, declaró Diana Vela, Líder Creativo de Ventus Consultores.

Al presentar la información de manera clara y comprensible, se reducen errores y malentendidos, se agilizan los procesos al evitar explicaciones repetitivas y se fortalece la confianza con clientes y aliados. Además, disminuye los riesgos legales derivados de interpretaciones incorrectas y mejora la experiencia del usuario en cada interacción con el ámbito legal. En definitiva, no solo se optimizan los documentos, sino que se potencia la relación con el cliente y la eficiencia del negocio.

Para que los documentos legales sean realmente comprensibles, no es necesario empezar desde cero. De acuerdo con Vela, hay cambios simples que pueden generar un gran impacto:

  • Usar un lenguaje claro y directo, evitando tecnicismos innecesarios.
  • Dividir la información en secciones cortas y fáciles de escanear.
  • Incorporar títulos, subtítulos y jerarquías visuales que guíen la lectura.
  • Resaltar los puntos más importantes para que sean fácilmente identificables.
  • Utilizar tablas, íconos o ejemplos cuando sea pertinente.
  • Preguntarse siempre: “¿Esto lo entendería alguien fuera del área legal?”

Finalmente, agrega Vela que el cambio empieza cuando dejamos de escribir para abogados y empezamos a redactar para personas. Transformar la manera en que comunicamos el derecho no sólo hace más claros los documentos, sino que acerca la ley a quienes realmente la utilizan, construyendo confianza y mejorando la experiencia de todos los involucrados», finalizó la experta.

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