El crecimiento del 45% en creadores y del 19% en compradores evidencia un ecosistema en auge donde solo los productos que evolucionan con el usuario logran mantenerse.
El crecimiento digital en el país sigue acelerándose, pero empieza a mostrar una señal de alerta. Hoy, el 78% de los consumidores digitales ya compra por internet, mientras la inversión en publicidad digital crece 4,1%, según el Ministerio TIC. A la par, el ecosistema de creadores también se expande, en 2024, el número de productores digitales creció 45% y los compradores un 19%, de acuerdo con Hotmart.
Sin embargo, detrás de este auge hay una realidad menos visible, cada vez es más fácil lanzar un producto digital, pero más difícil que sobreviva. La democratización de herramientas ha reducido las barreras de entrada, permitiendo que miles de nuevos productos entren al mercado. Pero esa misma facilidad ha saturado la oferta.
“Hoy no compites por existir, compites por ser útil en un contexto donde el usuario tiene alternativas infinitas”, señala Elena González, experta de ESDESIGN.
El mercado ya está empezando a filtrar. Aunque muchos creadores comienzan con formatos accesibles como ebooks, la evolución es clara: el 88% de los productores más avanzados migra hacia cursos online, y el 34% ya gestiona tres o más productos activos para sostener ingresos.
El mensaje es directo, lanzar ya no garantiza relevancia, Colombia, además, se posiciona como un actor clave en la economía digital regional. El carácter global del mercado es cada vez más evidente: cerca de 1 de cada 6 ventas de creadores colombianos se dirige a Estados Unidos, lo que confirma el potencial de expansión. Pero también eleva el nivel de exigencia, ya que los productos locales compiten directamente con ofertas internacionales.
Aquí aparece la principal tensión del mercado. Mientras la oferta crece rápidamente, la capacidad de retener usuarios se reduce. La abundancia de opciones ha vuelto al usuario más exigente y menos fiel, obligando a los productos a evolucionar constantemente o quedar fuera.
“Un producto digital no nace de una intuición, sino de entender profundamente a quién va dirigido”, explica González. Pero incluso eso ya no es suficiente si no existe una capacidad real de adaptación en el tiempo.
El riesgo no es menor. La escalabilidad, uno de los grandes atractivos del entorno digital, también amplifica los errores. Un producto mal planteado no solo falla, sino que lo hace a mayor velocidad y escala.
Este escenario está redefiniendo las reglas del juego. La ventaja competitiva ya no está en desarrollar más productos, sino en construir soluciones que se mantengan relevantes en el tiempo, capaces de ajustarse a un usuario que cambia constantemente.
En el fondo, el crecimiento digital de Colombia expone una paradoja clara, nunca fue tan fácil crear, pero nunca fue tan difícil permanecer.

