Rincón de historia
Las medidas contra los ganaderos de Neiva del siglo XVII que vimos en el anterior “Rincón” no fueron aprobadas por la Real Audiencia, cuyo Fiscal reconoció que “el ganado es la moneda de aquella ciudad y provincia”.
Los afectados se negaron a pagar las multas impuestas por el juez Espinosa, bajo el liderazgo del propio alcalde de la ciudad, Juan Suárez Carrillo, quien se opuso a ser encarcelado arguyendo su fuero y amenazando con un tumulto si se usa la violencia para detenerlo.
Este episodio terminó el 27 de agosto siguiente cundo la Real Audiencia acogió la apelación que hizo el gobernador de la Provincia, Francisco Álvarez de Velasco, por haber tenido pérdidas por 8.000 patacones en la saca que hizo a Quito, representados en cien mulas que se le murieron al atravesar el páramo de Guanacas, y además porque “si esta república tiene el alivio de los ganados se debe únicamente a mis abuelos que a costa de destruirse pacificaron y poblaron la provincia, y yo, que ha treinta años que estoy trayendo mis ganados para ella no he hecho más que aquella saca”.
En 1696 se presentó una época de prosperidad, pues los precios de los ganados neivanos aumentaron por la crisis de los hatos de Cali y Buga, proveedores de los mercados de Quito y Popayán, ciudades a las cuales pudieron exportar sus ganados los neivanos. El relativo entendimiento entre los ganaderos de Neiva y los Caicedo y las autoridades centrales no duró, sin embargo, mucho tiempo.
Y en 1707, el nuevo abastecedor de las carnicerías de Santafé, José de Caicedo, denunciaba que siete criadores de ganado de la Provincia, entre ellos el cura de Timaná y el exgobernador Gregorio de Solórzano, habían sacado para Popayán y Quito 5.400 reses; y que entre 1705 y 1707 sólo habían entregado a Santafé 7.588 novillos de los 13.500 previstos, pues no obstante haber viajado a Neiva en dos ocasiones para financiar la compra anticipada de 3.000, los criadores no cumplían sus compromisos con la capital.
Con los días, la situación se hizo tan crítica que Real Audiencia nombró en 1707 gobernador de Neiva a un miembro de la poderosa familia proveedora de la carne, Francisco José de Caicedo, para que tratara de solucionar en su favor el conflicto.
Dos años después, Caicedo tuvo que ser separado de la Gobernación por su constante enfrentamiento con la élite local, liderada ya por la familia Perdomo, que en noviembre de 1709 ganó las elecciones para el Cabildo contra el bando de los Caicedo, y en su remplazo se posesionó Manuel Santos de Peña quien permaneció en el cargo tres años y logró limar en parte estas agudas asperezas entre los ganaderos de Neiva y los abastecedores de carne de Santafé, las familias Caicedo y Pastrana.
Terminó así el primer gran conflicto entre los ganaderos y autoridades de Neiva con los abastecedores de carne y las autoridades de Santafé.
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Por: Delimiro Moreno – morenodelimiro@gmail.com
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