A 50 años de la Universidad Surcolombiana

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En 1998 fui admitido a la Universidad Surcolombiana a estudiar derecho, eso ya hace 21 años, con una mano adelante y otra atrás, un bolso que parecía de campaña de grupo guerrillero, tenis de tela, jeans y buzos, una cama metálica, colchón bien usado, y sin destino fijo, pero con las ganas de salir adelante, llegué a Neiva, proveniente de Algeciras Huila, el valle que inspira grandeza.

Eran tiempos de los atentados guerrilleros, el reclutamiento y desplazamiento forzado, los homicidios, el narcotráfico, e invitaciones a ser parte de alguno actor del conflicto, o de organización delictiva, todos estos caminos posibles pero en el Juan XXIII, siempre tuve a maestros maravillosos que nunca me dejaron desviar del camino y me mantuvieron tan ocupado aprendiendo a teatro (Aníbal Plazas, egresado del programa de Lengua Castellano de la USCO, se gastaba las tardes en los ensayos) el profesor Miller, docentes de música, de la banda de paz, el profe Miguelito con el que practicábamos baloncesto, la profesora Nohora Sofía Algarra, que nos enseñó a amar la naturaleza y a odiar el alcohol, el profesor Jaime el loco, egresado de educación física de la USCO, la Coordinadora Rocío Bahamon, que nos recordaba la puntualidad y la necesidad de la disciplina, entre otros grandes maestros, que en medio del conflicto nos hicieron una vida llevadera y nos prepararon para magnas campañas.

Cuando llegamos a la USCO, ella nos recibió como buena madre con los brazos abiertos, allí conocí a grandiosos maestros, personas inspiradoras que marcaron mi vida por completo y que como amigos hoy puedo decir sin equivoco son una muestra clara de que es posible ser coherentes con lo que se dice y hace, desde sus fundadores Monseñor Ángel Cuniberti, Obispo del Vicariato Apostólico del Caquetá, Guillermo Plazas Alcid, Ricardo Castaño, Germán Cuellar, Reynaldo Polanía, Rafael Cuellar, Alfredo Vanegas, Jesús María Vidal entre otros, la Universidad ha dado muestras de ser el bastión de la moralidad pública y por eso la consigna de que la USCO nación en la calle y en la calle la defenderemos.

La Universidad es y será el principal polo de desarrollo de la región, sus egresados, son muestra de emprendimiento, de trabajo en equipo, de grandes propósito, los aportes que la institución ha hecho a la región son incalculables pues, por ejemplo,  gran parte del sistema público educativo es liderado por nuestro egresados, no se imagina el orgullo que sentí cuando en un evento de la Alcaldía con docentes de Neiva, la gran mayoría de los presentes interpretaron el himno de nuestra Universidad Surcolombiana.

Son muchos los logros alcanzados por nuestra institución, la universidad le ha cambiado la vida a nuestra tierra y hoy grandes egresados son muestra fehaciente de que la tarea está bien hecha, quien puede dudar de la calidad de nuestros maestros, de nuestro médicos, enfermeros, psicólogos que se baten hoy contra el COVID-19, de nuestros ingenieros de petróleos, electrónicos, agrícolas, de nuestros abogados, administradores de empresas, contadores, administradores educativos, músicos, poetas, empresarios y funcionarios públicos de las más diversas disciplinas que  tienen un elementos común, ser de universidad pública, con el deber y la responsabilidad de multiplicar lo que nuestra alma mater nos ha dado, pero y por sobre todo, por la apuesta común de la defensa del patrimonio público con transparencia, con ética en el servicio, con pulcritud y con una actitud crítica frente a la politiquería, que privilegia el mérito y elogia la dificultad, que son solidarios, humanistas y sobre todo hechos a puro pulso.

En esta época de grandes reflexiones en la humanidad, y en el marco de estos 50 años de vida institucional no podemos dejarla a un lado y debemos respaldarla con cada acción, con cada mención que se haga de ella, es hora de sacar el Orgullo Surcolombiano, para demostrar que somos capaces de ser ese faro que iluminan el norte que enfrentará la pobreza, el hambre, el desempleo, el analfabetismo, la corrupción política, la violencia política, la violencia intrafamiliar, la morbilidad y mortalidad, la inseguridad y la falta de convivencia, los bajos niveles de educación entre otros tantos problemas que nos aclaman y para los cuales estamos preparados.

La Universidad Surcolombiana, ha estado presente en cada uno de esos grandes momentos de mi vida, fui alumno de egresados de ella en el colegio y en la Universidad, mi primer trabajo en la vida lo desarrollé en mi alma mater, tuve la maravillosa oportunidad de ver el talante, el compromiso y la calidad de nuestros egresados en el sistema público educativo de Neiva, conocí el amor de mi vida (egresada de psicología) y espero que todos mis hijos estudien en ella, tengo grandes amigos y excelentes alumnos, tengo el mejor trabajo que la vida me pueda ofrecer, por eso, hoy como docente de planta debo decir que para mí es un honor pertenecer a esta institución y estoy dispuesto a defenderla y honrar su nombre, pues a la madre uno la hace respetar, no con palabras, sino con hechos.

Es hora de recuperar la Universidad, y por ello la Constituyente Universitaria es uno de los mejores mecanismos que podemos utilizar para que de una vez por todas los que queremos la universidad, le demos ese respiro que necesita para reorientar el rumbo que la inestabilidad y la desafortunada politiquería la tiene secuestrada. Gracias por siempre mi alma mater, aquí estamos para mirar al frente y correr a auxiliarte, para que se encienda la llama y que juntos hagamos la historia.

Por: Alfredo Vargas Ortíz **
alfredo.vargas@usco.edu.co
Twitter: @Alfredovargaso

** Abogado Universidad Surcolombiana, Magister en Derecho Universidad Nacional de Colombia, Doctor en Derecho Universidad Nacional de Colombia (Pendiente la entrega del título que por el COVID -19 me imagino me entregarán por correo),  Docente de Planta de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, Director Grupo de Investigación Derecho Internacional y paz.

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