La debacle de un “Goliat” del turismo

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Una gran preocupación se suma a la ya extensa cadena de efectos de la crisis económica producida por la pandemia mundial del COVID19, y es la declaración de quiebra de un “Goliat” del turismo como Avianca Holdings.

Apartándonos de la idea de que se trata de una estrategia económica, que busca la reorganización y restructuración de la entidad, sin poner en riesgo su estabilidad, tenemos que pensar en el impacto anímico de esta situación, que afecta de manera directa a la industria del turismo en Colombia.

En el 2019, la Revista Semana publicó su clásico ranking de las “100 empresas más grandes de Colombia”, publicación que se hizo con base en diferentes variables como utilidades, gastos operacionales y patrimonio de las empresas durante 2018, de acuerdo a los datos extraídos de la Superintendencia de Sociedades y otras entidades. Según dicha publicación, las 1.000 empresas en este estudio obtuvieron un aumento del 11,5% en sus ingresos, y de casi un 50% en sus utilidades.

Por esto resulta paradójico e increíble, que pese a estos resultados, una empresa como Avianca Holdings, que ocupaba en este “ranking” el 5to lugar, solo superada por empresas como Ecopetrol, Grupo Éxito, Organización Terpel y EPM (hay que aclarar que en este estudio no se tuvieron en cuenta empresas del sector financiero), y por encima en su clasificación, de importantes empresas y grupos, como Argos, Nutresa, Claro Móvil y Bavaria, se acogiera el pasado domingo al capítulo 11 del código de “bancarrota” en el Distrito Sur de de Nueva York en Estados Unidos.

Y aunque esta “petición voluntaria” se presentó como resultado del “impacto imprevisible de la pandemia de covid-19”, según un comunicado publicado en su sitio web el domingo por la tarde; y la decisión de declararse en “quiebra” se tomó con la intención de “proteger y preservar las operaciones” durante la pandemia., no deja de causar estupor que la segunda aerolínea más antigua del mundo y la primera de nuestro país, haya tenido que tomar esta drástica decisión.

Para entender el impacto que esta determinación causa en la industria turística de nuestro país, es necesario comprender que el turismo abarca distintos tipos de servicio como son: Transporte (Aéreo, terrestre y marítimo) Hostelería, Gastronomía,  y los diferentes tipos de agencias de viaje que ofrecen paquetes turísticos, entre muchas otras actividades alternas. Sin embargo es indudable que de todo este cúmulo de empresas “encadenadas” al sector, las de mayor influencia y dimensión son las Aerolíneas,  compañías que han crecido exponencialmente al menos durante la última década y que en la actualidad, ante la globalización de la actividad resulta indispensable contar con ellas.

Es tan alto su poder, que en lo concerniente al sector turismo, empresas como American Air Lines, Delta Air Lines, Southwest Air Lines y United Continental, entre muchas otras, han ocupado en los últimos años lugares privilegiados en listas de las empresas turísticas más importantes de todo el mundo y se cotizan en las bolsas de valores como las más rentables.

La declaratoria de Avianca Holdings, se puede equiparar en su impacto estratégico, a lo que pudiera suceder anímicamente para el pequeño y mediano empresario, si empresas como Nutresa en el sector de alimentos o Grupo Éxito en comercio, tomaran la misma decisión. Esta realidad se ve reflejada en que esta empresa, es una de las únicas del sector turismo que clasificaba en los rankings de empresas fuertes del país.

La crisis actual está impactando enormemente a las grandes empresas, que ni siquiera con todo su musculo financiero, su relacionamiento institucional y su poder político han podido evitar salir damnificadas de esta situación.

Esto nos lleva a reflexionar sobre el futuro del empresario turístico, ese transportador menor, que con una pequeña flota presta un servicio indispensable para la industria; del pequeño hotelero, que brinda la oportunidad de hospedaje en destinos remotos; o del restaurante local, que promueve la gastronomía regional, y de muchos otros empresarios que no tienen otra alternativa más que sobrevivir con sus propios recursos a esta “hecatombe”, sin poder siquiera tener la oportunidad de acceder a las herramientas de subsistencia que tienen las grandes empresas.

Es el momento de pensar, creer y apoyar a ese “David” que frente a “Goliat”, no tenía muchas posibilidades, pero que finalmente, como lo menciona el pasaje bíblico, gracias a su tenacidad y valentía, y con las mínimas herramientas, logro salir victorioso.

Por: Hugo Andrés Rivera Collazos
Administrador de Empresas – Universidad Surcolombiana
Especialista en Planificación de Destinos Turísticos – Universitat Oberta de Catalunya
Correo: hrivera.consultores@gmail.com

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