En el municipio de Hobo, Huila, hemos sido testigos de cómo la corrupción se tomó la alcaldía y ha hecho de aquella todo un sistema. Veintiséis años de gobiernos corruptos en manos de dos familias que tienen todo el poder han bastado para casi destruir la democracia y la gobernabilidad.
El Hobo se convirtió, de esta manera, en un ejemplo más de lo que significa la corrupción cuando está en el poder y se convierte en parte del sistema, pudriendo todos los niveles de la sociedad.
Vivimos en una cultura de la corrupción y en una sociedad enferma, en considerable medida, caracterizadas por hábitos, mentalidad y renuencia a las leyes válidas y creativas.
Existe una anomia que no es por no diferenciar el bien y el mal, pues estos están suficientemente diferenciados, sino que algunos eligen el mal porque da mejores dividendos.
De ahí que el pueblo los vea con sentimientos ambivalentes: por un lado rechaza, critica y no está de acuerdo con el delito, pero por otro envidia lo logrado por estos al querer tener lo que ellos han conseguido y viéndose en su pobreza no solamente externa sino interna, se identifican con estos e incluso están listos a formar parte de esta mafia o ser cómplices de ella.
La corrupción envuelve a una considerable mayoría, víctima de la incultura, ignorancia y desdén así como a elementos de las clases dominantes que prefieren mantener al pueblo limitado y excluido.
El estilo de vida estaría inclinado por métodos ilícitos considerados naturales. Se llega a medir el ingenio para burlar la ley, la falsificación es expresión de la descomposición en el comportamiento. Hay una parte de la sociedad que no le interesa que los actos de corrupción continúen a condición de que los dictadores les confieran favores y privilegios.
Ahora bien, remitámonos al caso concreto de lo que pasa en nuestro municipio, siempre la lucha por la alcaldía se ha convertido en un proceso de una monarquía dos familias se pelean por llegar a ella y no piensan entregarla a las fuerzas populares emergente en tiempos antes de la constitución de 1991 la pelea era entre YUNDA PENAGOS y REINALDO RAMIREZ CASTAÑEDA quienes se hicieron a la alcaldía. Después llegó una lucha entre dos familias; los BAUTISTA TOVAR y los GONZALEZ MOTTA. Esta lucha el único objetivo que ha tenido es aumentar la brecha entre ricos y pobres, ellos más ricos el pueblo que es mayoría más pobre.
De esta lucha por ver quien más se lucra de los recursos de las arcas del municipio podemos ver muchos entuertos, por lo menos, una administración donde se falsificaban firmas de personas incautas del municipio para ellos cobrar millonarios contratos a través de una tienda del secretario general de la alcaldía la cual está en manos de la Fiscalía.
Llama la atención de la gente del municipio el enriquecimiento de un familiar de un alcalde de quien dicen «Andaban en chancletas y ahora tiene tres fincas y camionetas en menos de dos años».
Un exalcalde en la cárcel que hoy en día purga condena domiciliaría y lleva el apellido de las dos familias gobernantes de este último tiempo.
Todo esto resulta del pago de favores políticos a terceros quienes son los que vienen trabajar al municipio en los cargos públicos y a enseñarles a hacer el entuerto de la corruptela donde solo estas familias se enriquecen.
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Por: Raúl Andrés Herrera Suaza – raulherrera8312@hotmail.com

