Un muy pobre balance

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En la Rendición de Cuentas del gobierno departamental, el pasado miércoles 11 de diciembre, a la cual no asistió el propio Gobernador Carlos Julio González por su delicado estado de salud, se entregó la revista-balance de su administración de cuatro años: «Cumplimos. ¡Superamos las 1.000 obras!» Con una carátula de una pobreza de diseño que da lástima, la revista, en lujoso papel y todas sus 100 páginas en policromías, es un alarde de «culto a la personalidad» que parecía estar en el basurero de la historia después de Hitler, Stalin y Mao. ¡Solo figura el nombre del gobernador CARLOS JULIO GONZÁLEZ VILLA en toda ella!

Parece, según la publicación,  que el único que trabajó en el Departamento en estos cuatro años  fue él: no se nombra ni una persona más, ni un secretario de despacho, ni un gerente de instituto o empresa descentralizada, ni un ingeniero de tanta obra de cemento.

Ni siquiera asoma el nombre de su esposa, la «gestora social», cuya estampa,  sin identificación, sólo se ve tres veces allí, en contraste con las  más  de un centenar  de su esposo, y cuyo trabajo -si es que hizo alguno, porque la revista no habla de él- no irrumpe por ninguna parte.

No se dice quién elaboró periodísticamente la revista, ni quiénes fueron los fotógrafos que tomaron las muchísimas imágenes (más de 300 en las 100 páginas). ¡Nadie! Solo el gobernador y algunos robots -suponemos- manejados por el todopoderoso gobernador, y los anónimos beneficiados de su obra.

El balance escrito –pues no sabemos si el oral en la Rendición de Cuentas, a la que no asistimos-, además, es notable más por lo que calla que por lo que dice: No hay ninguna cifra de inversión ni se menciona un solo contratista; no se habla de los grandes temas del Departamento: la situación de las vías nacionales que lo recorren, ni el estado del paso de Pericongo; las compensaciones y demás problemas de la represa del Quimbo; la situación del contrato de  la carretera a Baraya; el caso del eterno distrito de riego Tesalia-Paicol; el asunto vital del anillo turístico del Macizo Colombiano y la zona  arqueológica de San Agustín; los programas agrícolas, sobre todo en el aspecto cafetero; qué se hizo en la piscicultura; por qué no se ha entregado la remodelación del Teatro Pigoanza y, en general, ¿sí hubo Secretaría de Cultura y qué hizo? ¿Qué hubo del compromiso de construir el Archivo Histórico del Huila?

¿Y qué de Planeación? ¿Hubo alguien en ese despacho?  ¿Y en los institutos y empresas descentralizadas? ¿Qué se sabe del contrato de los licores? Son muchos más los temas que resplandecen por su ausencia en este informe, como para exaltar, en cambio, en la página 61, la “gran obra” (de las 1.000), pero todavía “en construcción” de dos cuadras y media (250 metros lineales) de placa huella en la vereda  Las Mercedes, en Tarqui…

¡Qué descaro! Este folleto pasará a la historia de las peores publicaciones oficiales.

Por: Delimiro Moreno – morenodelimiro@gmail.com
Twitter: @opipaisa

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