¿405 años para celebrar o para reflexionar?

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Neiva está de celebración por sus 405 años de existencia.

Por tal motivo, quisiera dedicar oportunidad para recordar ciertos aspectos históricos, que deberíamos saber los neivanos, pero sobre todo, para plantear la necesidad de implementar y recuperar el estudio de la historia en esta ciudad fundada en tres ocasiones diferentes, según una reseña histórica de Camilo Francisco Salas.

En ese sentido, conviene preguntarse cuándo comienza nuestra historia, si con la llegada de los españoles al territorio o con la ocupación de los pueblos originarios, un tema que pocos neivanos conocemos y que ha planteado acertadamente el antropólogo social, Armando Moreno Sandoval.

La primera fundación data del 8 de diciembre de 1539 por parte de Juan de Cabrera, en un sitio ubicado cerca al municipio de Campoalegre. Luego, la ciudad se fundó por segunda vez el 18 de agosto de 1550 por Juan Alonso, con el nombre de San Juan de Neiva, esta vez en el municipio de Villavieja.

La tercera y definitiva fundación de Neiva se dio el 24 de mayo de 1611, con Diego de Ospina y Medinilla, y es la fundación que sirve de referencia para decir que hoy Neiva cumple 405 años. Cabe resaltar que para esa época, la fundación efímera de pueblos era habitual y no pocos lugares eran destruidos por los indígenas como los pijaos, en el caso de Neiva.

Ahora bien, ¿cuál es el origen de la palabra Neiva? Las hipótesis apuntan a que el nombre es debido a su semejanza con un lugar en Portugal ubicado en ubicado en la parte occidental de la Provincia Viana Do Costelo, cerca de La Extremadura. Otros como el historiador Gilberto Vargas, afirman que el nombre se debe a la semejanza de este territorio con el Valle de Neyva en Santo Domingo, República Dominicana.

En cuanto a la etimología de la palabra opita se tienen diversas explicaciones. La más plausible es la ofrecida por Guillermo Falla, quien en su libro Relatos y opiniones, señala que en Neiva se fundó clandestinamente la Organización Patriótica, con el fin de coordinar y prestar servicios de espionaje e informantes en la época de la independencia. «Para entendimiento entre su gente, se estableció el santo y seña con su sigla, OPA”. Tras este proceso, la palabra se siguió usando como saludo y a los hijos menores de esta organización se les llamó opita.

Ciertamente, los habitantes de Neiva no se caracterizan por conocer la historia de su ciudad a profundidad. En parte, este desconocimiento se ha dado por el poco apoyo a la disciplina de la historia en la ciudad y el departamento (no se oferta esta carrera en ninguna universidad), y salvo esfuerzos como los de Delimiro Moreno y otros miembros de la Academia Huilense de Historia, no se trabaja por recuperar aspectos importantes de nuestra historia y cultura.

Así es difícil construir identidad y sentido de pertenencia. En consecuencia, es imperativo el llamado de atención a los dirigentes políticos, a los colegios, a las universidades y a los profesores para recuperar, descubrir y difundir aspectos que nos atañen como opitas y huilenses. En esos términos es que debería versar esta celebración.

Por: Juan Corredor García – juan.corredor@urosario.edu.co
Twitter: @thuandavid10

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