Yo conocí la paz

TSM Noticias
1k Views

Delimiro Moreno CalderonY sé cuánto vale y significa. Hasta mis 15 años (era 1947) pescaba de noche con mi padre, mis tíos, hermanos o mis primos en las rumorosas quebradas de mi pueblo, Bello, (La Chiquita, La García, el Hato) y en los torrentosos ríos de mi quebrada Antioquia (el Medellín, el Cauca, el Porce), caminaba de noche y de día por valles, faldas y montañas sin temor alguno a bandoleros o policías chulavitas. En los bares y cafés de Bello y Medellín, en Lovaina y el Bosque, departía con los de mi generación al calor de cien cervezas y mil aguardientes, sin que nadie perturbara nuestras charla y nuestras chanzas.

Estudiaba tranquilo en el Liceo de Bachillerato de la Universidad de Antioquia, en La Manga, sin que encapuchados o uniformados policías interrumpieran nuestras clases. Nunca nos dimos un puño con nadie por diferencias políticas o religiosas. Acompañé a mi madre, a mis abuelas y a mis tías, a celebrar con la Iglesia Católica los «45 años de paz» (1902-1947) gracias a «el Corazón de Jesús» por lo cual el país estaba consagrado a Él. En los púlpitos se proclamaba el amor cristiano y la caridad, y en las aulas se nos enseñaba la tolerancia, el respeto a todas las ideas y la armonía social.

Pero un mal día, quienes habían obtenido el poder en unas elecciones a pesar de ser minoría y aprovechando la división de la mayoría, decidieron – en 1947- mantenerse en ese poder  «a sangre y fuego», y desataron contra la mayoría inerme la más cruel persecución que llamamos LA VIOLENCIA. A mi padre, por el «delito» de ser liberal, le sacaron un ojo violentamente y yo tuve que salirme del Liceo para afrontar la dirección de la familia y la fábrica de la que derivábamos el sustento. No tuvimos VERDAD, JUSTICIA NI REPARACIÓN. Nadie nos ayudó en esa tragedia.

Y ya no fue posible ni pescar de noche en ríos y quebradas, ni caminar por valles y montañas; ni tertuliar en bares y cantinas, ni estudiar pacíficamente las ideas que nos atraían. Las calles de mi pueblo fueron tomadas por los «aplanchadores» y «chulavitas» que decomisaban cédulas «rojas» y cortaban corbatas – y cabezas- del mismo color. En los púlpitos ahora se decía que «matar liberales ateos» no era pecado, y en las aulas que había una sola verdad, la del régimen. Y Colombia se volvió un infierno, del que quiero salir. POR ESO VOTO «SÍ» A LOS ACUERDOS DE LA HABANA. Quiero que mis descendientes puedan pescar y caminar de noche; estudiar y creer en lo que quieran y no ser perseguidos por sus creencias, sean ellas cuales fueren, no necesariamente las mías.

YO CONOCÍ Y VIVÍ LA PAZ Y QUIERO QUE MIS DESCENDIENTES TAMBIÉN LA CONOZCAN Y VIVAN EN ELLA.

Por: Delimiro Moreno Calderón – morenodelimiro@gmail.com

Share This Article
Ir al contenido