A propósito de la gran marcha…
Si queremos más plata para educación, solo hay 4 vías:
- Se las quitamos a otros sectores
- Aumentamos impuestos
- Dejamos que haya más petróleo u otros minerales
- Nos endeudamos

Pero a casi nadie le gustará que se tome alguna de esas vías. Y también marcharán contra lo que se decida.
Nadie en su sano juicio discute que la educación pública debe ser la prioridad de cualquier gobierno, educación desde la primera infancia hasta – ojalá – los postgrados. Y sin duda ninguna estamos de acuerdo en que la universidad pública tiene graves problemas, y no solo de financiamiento, pero este es el más visible de los asuntos que deben resolverse. Y casi todos queremos que no solo haya más plata para las universidades sino mejor nivel educativo del país ante el resto del mundo.
Lo que creo que pocos se detienen a analizar es el cómo y de dónde saldrá la plata para resolver este problema, sin que afectemos al resto de los sectores que también tienen graves dificultades financieras.
El presupuesto del país es uno solo, es un pastel del que salen pedazos para la salud, las Fuerzas Armadas y la seguridad de todo el país, pagar la deuda externa, la cultura, el sector agropecuario, el deporte, las pensiones y la financiación del funcionamiento en general de todo el Estado. Y si queremos darle un pedazo más grande del pastel a un sector, pues tenemos que quitarles a los otros.
Ahí están los cafeteros pidiendo auxilios por la abrupta caída del precio del grano; ahí están todos los campesinos pidiendo que les arreglen las vías veredales o les ayuden con créditos baratos; la gente de la cultura se queja de que el presupuesto sigue siendo raquítico. Y ni decir del medio ambiente, que al lado de cultura es la cenicienta de la plata del Estado.
Si exigimos que a las universidades les pongan 3 o más billones de pesos, pues tendrán que quitárselos a la salud, o a la defensa, o a los campesinos. El presupuesto no es un pastel al que le podemos añadir harina a gusto para que crezca. Y es posible que eso se pueda hacer, a mediano plazo, pero depende básicamente de tres cosas: o aumentamos los impuestos, o encontramos más petróleo, oro o carbón, o algún otro mineral que nos deje buenas regalías, o nos endeudamos.
Vale decir que nuestra deuda externa es ya de 120.692 millones de dólares, casi un 40% del producto interior bruto (PIB), según el Banco de la República. Es decir, nuestra deuda equivale a 40 pesos por cada 100 pesos que produce el país. No hay de dónde más sacar plata. Por ahí andan diciendo, sin ningún sustento, que es que la plata se la roban, que son 50 billones de pesos.
Sí, es cierto, en Colombia se roban mucha plata de nuestros impuestos, pero los montos no son los que dicen ni nadie ha dicho cómo es que esa plata se puede recuperar así, de una. Falso que sean $50 billones, pues si tenemos en cuenta que este año el presupuesto para inversión fue de 40 billones, así que no es físicamente posible que se hayan robado todos los $40 billones más otros $10 billones de no sabemos dónde.
Hay que tener claro que más del 80% de todo el presupuesto nacional es de funcionamiento, para pagar profesores, policías, soldados y en general todos los empleados oficiales y servidores públicos, y lo que cuesta mantener los edificios y bienes de la Nación, además de pagar pensionados, que ya cuestan más que la misma educación. El gasto en pensiones ya supera los 40 billones de pesos anuales, y ese grupo es una minoría en la que hay pensiones multimillonarias a cargo de todos los colombianos.
Y lo que es paradójico es: mientras salimos a marchar para exigir más plata para la educación, o luego para la salud o en defensa de la cultura o de los pensionados, o que haya mejores carreteras… mañana muchos de los que marcharon ayer saldrán a marchar contra la minería, el petróleo o rechazando que se suban los impuestos, o que se tomen medidas para frenar el altísimo gasto de pensiones.
Todos queremos que haya más plata, pero pocos están dispuestos a hacer sacrificios; la mayoría hoy en Colombia se opone a cualquier medida encaminada a que el Estado reciba esa plata que estamos pidiendo. Es un círculo vicioso que pocos están dispuestos a romper.
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Por: Melquisedec Torres Ortíz
Twitter: @Melquisedec70 – chillurco1970@yahoo.com

