Vegalarga está ubicada a una hora en carro de la capital del Huila, es la despensa agrícola de Neiva. Su principal actividad es el café, cacao, frutas, banano, avicultura, cultivos de pancoger, ganadería y piscicultura.
Este es otro centro poblado del territorio huilense, en donde la dirigencia política de turno no ha invertido recursos económicos, para el desarrollo agroindustrial, infraestructura vial, salud y vivienda digna.
Lo cierto es que su riqueza hídrica, agronómica y térmica, más el espíritu emprendedor de sus habitantes, hacen que allí en ese extraordinario territorio de héroes, lo único que no se produce o no se cosecha, es lo que no se siembra. Estas, y cien razones más, hacen que sus habitantes desde el niño hasta el anciano, se aferren a su terruño que los vio nacer.
Vegalarga es una de las localidades más golpeadas por el conflicto armado interno. Son muchas las viudas, huérfanos, padres, madres y familiares que siguen llorando la perdida de sus seres queridos que se fueron de este mundo, producto del fuego cruzado, del chisme y de la estigmatización por parte del propio estado colombiano, de algunos medios de información, más los desplazados que huyeron de la violencia para proteger su vida y la de sus hijos.
Surge una nueva amenaza. Sus propios habitantes afirman que todo se deriva de un supuesto estudio geológico realizado por una entidad ambiental estatal, cuyo concepto advierte que este centro poblado está en alto riesgo de ser “arrasado” por una avalancha por efecto de una falla geológica. Aseveran sus pobladores que los científicos que realizaron tal estudio, eran seres invisibles más sus equipos, pues nunca los vieron pasar por su pueblo. Lo cierto es que su dirigencia asesorados por ingenieros y abogados investigan: ¿Qué pasó con los mil quinientos millones de pesos que cobraron los geólogos invisibles? (Según la comunidad vegalarguna)
Sus pobladores de pie unidos en un solo propósito, reclaman: que no se les estigmatice más. Que se realice un estudio geológico de alta credibilidad para que se determine el tipo de obras preventivas que se deben realizar. Cuantas casas hay que reubicar, que debe ser a lugar seguro y cercano que evite el efecto desarraigo.
Que se reabra su colegio. Se instale una planta potabilizadora de agua. Que se empiece a ejecutar ya, los programas y proyectos de post conflicto. Que se pavimente su carretera. Que no más mentiras, no más discursos.
—
Por: Miguel Rodríguez Hortúa – miguel.rh12@hotmail.com


