¿Recuerdan ustedes los famosos ‘chepitos’ de hace unos 20 o 30 años?
Esos que caricaturizaron en la televisión, que se vestían de negro, con sombrero y un maletín, para cobrar a sus deudores de casa en casa; parece que han vuelto, pero esta vez, en carro, con megáfono en mano y gritando su nombre a viva voz por las calles de Neiva.
En el Huila y especialmente en la capital ha sucedido de todo; hay carreras de hombres en calzoncillos en diciembre en un barrio popular, obras que se inauguran cuando ni siquiera se han terminado y otras situaciones jocosas, que parecieran sacadas del realismo mágico del escritor y nobel, Gabriel García Márquez.
Gran molestia ha producido por estos días una estrategia de la Alcaldía de Neiva, liderada por la secretaria de Hacienda, Nayarin Saharay Rojas Tellez, quien sigue causando polémica por sus acciones poco convencionales, y en el afán de recaudar dinero de los impuestos de los neivanos, está dispuesta a hacer lo que toque que hacer.
Varios neivanos se han venido quejando en redes sociales y medios de comunicación por la torpe estrategia de llegar a un barrio, cuadra a cuadra, con un megáfono o perifoneo en un carro, con lista en mano, cobrándoles a los deudores morosos del municipio.
Gritan su nombre en la cuadra y le advierten que usted le debe al Municipio, y le solicitan que por favor se acerque a cancelar, y viene el discurso institucional.
La estrategia nefasta, que podría pasar desapercibida, tiene un hecho jurídico, que siendo la Secretaria, abogada de profesión, ignora totalmente, y es la vulneración del derecho a la intimidad del deudor.
Hay que recordar que una sentencia de la Corte Constitucional la T-412/92 dice así: DERECHO A LA INTIMIDAD-Vulneración por revelación de situación financiera
En definitiva, aun cuando los datos relativos al historial crediticio de una persona no forman parte de la esfera más íntima de la vida privada, sino que aluden a un aspecto importante de su interacción social, no por ello dejan de estar protegidos por el derecho a la intimidad, de modo tal que es, en principio, cada persona la única facultada para decidir a quiénes y con qué alcance revela su situación financiera. Tal reserva sólo puede levantarse cuando el Estado ejerce su potestad inquisitiva en el trámite de las investigaciones que constitucional y legalmente le corresponde adelantar o, en el ámbito de las bases de datos crediticias, cuando el propio individuo ha autorizado de manera expresa ser reportado a ellas y sólo para los fines que justifican la existencia de dichas centrales de información.
Así las cosas, cuando una persona establece con otra una relación crediticia, la parte acreedora adquiere el derecho a obtener el pago de su crédito, pero no a dar a conocer, salvo que medie consentimiento expreso, la condición de deudor de su contraparte; tal información, pese a enmarcarse en el ámbito de una relación jurídica entre particulares, aún forma parte de la vida privada del deudor.
Queda claro que se está violando un derecho y que en el afán de tomar medidas extremas como perifonear puerta a puerta los deudores del municipio, es una medida desesperada porque no se cumplieron las metas de recaudo, no hubo estrategias reales y concretas, que motivaran a los neivanos a pagar sus impuestos.
Habrá que esperar que dice el alcalde de estas medidas tan impopulares que está tomando una de sus secretarias, que brilla más por sus salidas en falso que por sus logros.

