Los páramos son ecosistemas que capturan carbono, contribuyendo a la mitigación del cambio climático. El subsuelo del páramo almacena hasta 1.000 toneladas de CO2 por hectárea. Cuando se cambia el suelo del páramo para actividades productivas, este carbono se libera y contribuye al calentamiento global.
En los 36 páramos que tenemos en Colombia se produce el 70% del agua que consumimos a diario, con la que preparamos el café en la mañana, nuestros alimentos, con la que nos bañamos y también el agua que en algunas ocasiones malgastamos sin tener conciencia de ello. Estos importantes ecosistemas cuentan con más de 150 especies de aves, 3000 especies de plantas, cerca de 100 de anfibios, entre otros. Representan alrededor del 2% de la superficie de nuestro país y son aproximadamente el 50% de todos los páramos que hay en el mundo.
En el departamento del Huila existen seis complejos de páramos: Picachos, Sumapaz – Cruz Verde, Miraflores, Nevado del Huila – Moras, Sotará y Guanacas – Coconucos- Puracé, que corresponden al 6% del territorio departamental, esto corresponde a 120 mil hectáreas. La autoridad ambiental del Huila reportó que estos ecosistemas están blindados, lo que impide que se realice cualquier tipo de actividad agropecuaria, minería y de hidrocarburos en estas zonas.
En nuestras propias manos, está la protección de las fuentes de vida más importantes para así librarlos de su deterioro y, en un escenario más pesimista de su extinción. Es muy común creer que las tareas de preservación y cuidado de los páramos solo les corresponden al Gobierno, empresas mineras, organizaciones del sector y comunidades aledañas, pero, toda persona debería descubrir y relucir ese superhéroe “capitán planeta”, ese ambientalista que llevamos por dentro para aportar un grano de arena a la protección de estos valiosos ecosistemas.
Si somos capaces de entender que los páramos son territorios vivos y que, aún a miles de kilómetros de distancia, nos proveen el agua para todas nuestras actividades, tenemos la obligación y el compromiso con el ahorro de agua, en acciones cotidianas sencillas, como cuando tomamos una ducha, cepillamos nuestros dientes, lavamos nuestras manos y demás acciones del diario vivir, es muy simple, sin páramos no hay agua y sin agua no hay vida, de ahí la necesidad de educarnos en la cultura de la protección y de disponer de una legislación ambiental, la más avanzada, que proteja estos ecosistemas.
Los páramos en Colombia están regulados por normativas de diferente índole, como leyes, resoluciones, decretos, sentencias o tratados que los definen, clasifican y establecen parámetros para su protección y conservación, es una función esencial del Estado garantizar el derecho a un ambiente sano.
En la actualidad, a pesar de que los páramos han sido declarados como zonas de protección especial y de que existan normas que sancionen las actividades que van en contra de su integridad, son evidentes las falencias y problemáticas que día a día hacen más difícil su conservación. Por esto es fundamental que se conozca la importante función que cumplen estos ecosistemas junto con la normatividad que en Colombia se encarga de su preservación y así, poder evidenciar si la que hay es suficiente o no, frente a las amenazas y dificultades a las que se enfrentan este tipo de ecosistemas, en la medida en que se dé su sana conservación nos garantiza el derecho al agua y a un ambiente sano.
Como es costumbre de muchos politiqueros, cuando se acercan las elecciones se acuerdan de lo vital, importante y urgente que es la protección de ecosistemas estratégicos como los páramos de nuestro país y nuestro departamento, se toman la foto y arman el show hasta empantanarse sus zapatillas de última colección.
¡No! eso es con trabajo consciente, entendiendo, investigando y estudiando cómo funcionan estos ecosistemas, cuál es su verdadera problemática y cómo plantear soluciones sostenibles, no como caballito de batalla en una campaña política. Por eso es importante ejercer su voto con responsabilidad ciudadana para tomar decisiones políticas que velen por el cuidado de los páramos.
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Por: María Fernanda Plazas Bravo
Twitter: @mafeplazasbravo
Ingeniera en Recursos Hídricos y Gestión Ambiental
Especialista en Marketing Político – Comunicación de Gobierno
Universidad Externado de Colombia


