Definitivamente somos el país del Sagrado Corazón de Jesús, nos movemos de acuerdo a como se encuentra la noticia del momento, los medios de comunicación hacen parte fundamental de este cotidiano vaivén de opiniones, las cuales la gran mayoría están sesgados a las conveniencias políticas de nuestros dirigentes.
Todos opinamos del tema de la actualidad, dependiendo del canal de Televisión, Emisora, Red o cualquier tipo de medio que nos de la noticia. Nos olvidamos muy pronto de temas que han marcado nuestra historia o nuestro entorno familiar, somos permisivos y permitimos que nos siembren, las ideas en nuestro cerebro.
Para recrear un poco lo que acabo de decir y ustedes mis lectores harán su reflexión, citaré unos ejemplos.
Primero. Hablemos un poco de la noticia del momento ODEBRECHT y analicemos.
Los protagonistas de estos escándalos son los mismos de siempre, nuestros dirigentes, no han empezado de lleno la investigación y el fiscal sale a dar una rueda de prensa de los posibles implicados, ¿con qué fin? no será que más adelante hay aspiraciones políticas.
Por otro lado, entra en el campo actoral, los medios de comunicación más reconocidos de nuestro país y los cuales sus dueños son los mismos dirigentes. Preguntando que, si Songo le dio a Borondongo; porque Borondongo le dio a Bernabé, y así sucesivamente como la canción. Luego estos mismos medios de comunicación entrevistan a dirigentes, políticos y contradictores de los posibles implicados, contradictores estos que en alguna oportunidad han pertenecido alguna vez al mando de los mismos dirigentes investigados o que a su vez también han sido investigados por otros hechos. Se rasgan las vestiduras de la honestidad dando su opinión y juzgando.
Nosotros como testigos mudos, ante tan macabro espectáculo solo absorbemos información como esponjas y creemos en dichos argumentos, sin cuestionar, que hacemos parte de un juego que en este país es el pan diario de nuestras vidas.
En conclusión, señores lectores, si queremos que este país cambie, no le sigamos el juego, elijamos bien, sin intereses propios por un bien común, no hagamos parte de esta corrupción que carcome cada día nuestras Instituciones, seamos analíticos, revisemos de donde vienen los argumentos. Que estamos haciendo en que estamos colaborando.
Por último, quiero dejarles esta reflexión “La corrupción nace, cuando anteponemos primero nuestro derechos (economices, sociales y culturales) y no cumplimos nuestros deberes con los demás”.
–
Por: Marco Venicio Castro Zamora – marcov_castro@coomeva com.co
Twitter: @marcovenicioca



