Cuando transitamos la destruida Ruta 45, los huilenses sufrimos una permanente tortura por la cantidad de huecos y cráteres que posee toda la vía. El viacrucis que padecemos cuando los conductores transitan por este cordón vial que integra los departamentos del Huila, parte del Cauca y Putumayo.
La vía que conduce desde la capital del departamento del Huila, hacia Pitalito y San Agustín, se ha convertido en un icono de la negligencia administrativa de las instancias nacionales, generando la mayor desconfianza por las reiteradas trece promesas para ceder este Contrato que fue adjudicado por el anterior gobierno nacional hace seis años y que la obra fue abandonada hace dos años después por la irresponsable empresa Aliadas por el Progreso. Solo se dedicó a cobrar los peajes de los Cauchos y el Altamira.
Las familias que circulan permanentemente se han venido acostumbrando a transitar por una carretera que se encuentra saturada de cráteres que se han formado, que están provocando múltiples accidentes y daños a los automotores que a diario utilizan este importante corredor vial.
Están sufriendo el daño progresivo de sus vehículos cuando no logran evadir los mismos. Similar situación se está presentando con el resto de esta arteria vial que está colocando en serio riesgo a todos los conductores y pasajeros que diariamente la utilizan.
La naturaleza ha sido implacable con las vías del departamento. La crisis vial que ha venido padeciendo el departamento durante los últimos años, ha afectado ostensiblemente la economía de la región surcolombiana.
En época normal, anteriormente las empresas transportadoras y vehículos particulares estaban percibiendo pérdidas millonarias por el deterioro permanente, cuando circulan por esta vía.
Por fin, la sociedad huilense recibió el viernes anterior la grata noticia del Ministerio de Obras. Cuando se venció el plazo el miércoles anterior de los innumerables anuncios del gobierno nacional sobre la cesión del Contrato, por fin fue confirmada.
Esperemos que no se convierta otra vez, en esa retórica barata a que nos tienen acostumbrados dichos funcionarios que nos visitan frecuentemente. La sociedad huilense tiene desconfianza que estas promesas se cristalicen. Pero parece que si es cierto.
En un comunicado oficial proferido por esta cartera ministerial, el gobierno nacional, determinó la cesión del Proyecto Santana-Mocoa-Neiva al Concesionario Ruta al Sur S.A.S., quien cuenta con una participación accionaria de Rodovias Colombia S.A.S. (70%) y MC Victorias Tempranas S.A.S (30%).
Este proceso contó con el apoyo de la Contraloría General de la República en el marco de la estrategia “Compromiso Colombia”. El corredor vial Santana-Mocoa-Neiva cuenta con una longitud de 456 km e inversiones por $3,9 billones.
Este es el principal proyecto vial más importante del sur del país, que beneficia a más de dos millones de personas y por el alto impacto social y económico para el desarrollo de la región surcolombiana.
Hay que destacar el músculo financiero que posee la nueva empresa concesionaria. Rodovias Colombia S.A.S., subordinada de Patria, es una de las gestoras de inversión más grandes que actualmente cotiza en la bolsa de Nueva York y registra una inversión de más de $13.5 billones de dólares, con más de 13 años de experiencia en el sector.
Además, Patria tiene entre sus principales accionistas a Blackstone, banca de inversión norteamericana que maneja activos por más de 600 billones de dólares.
Esta mega obra permitirá avanzar en la reactivación económica de la región surcolombiana de este proyecto que mejorará la competitividad y el desarrollo de los departamentos de Huila, Cauca y Putumayo.


