No seremos como Venezuela ni como ningún otro país

TSM Noticias
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El delirio del mayor político embustero y farsante, que quizás haya tenido Colombia en toda su historia, no puede ser aceptado más, tantos años repitiendo incluso a los gritos que seremos como Venezuela, es la mentira más grande que se impregnó campaña tras campaña.

Esta distorsión de la realidad tiene eco lamentablemente en muchas personas que permiten que el miedo paranoico decida por quien votar, pero solo basta con recordar un solo hecho del gigante de la trampa y es el de la manera como se hizo reelegir Presidente, solo con esto debió haber salido del escenario político, pero resulta que ahora al mejor estilo de lo que él tanto crítica, que es el ‘castrochavismo’, quiere perpetuarse en el poder y tener un presidente que lo cubra en todas las investigaciones que saldrían a la luz con la JEP, en la que está implicado por su respaldo a grupos paramilitares y las múltiples dudas de hechos en los que participó como autor intelectual.

No podemos ni debemos elegir un presidente que sea un títere de nadie, ni de ningún expresidente, ni de ningún poder económico o financiero ni de imperios industriales, ni mucho menos de congresistas.

Lo que necesitamos es un presidente elegido por el respaldo limpio de un pueblo ávido de transformaciones  como la inmensa desigualdad social, del mejoramiento del sistema educativo, el sistema de salud, la generación de buenos empleos y que explote nuestro gran potencial económico que es la agroindustria en un marco sostenible y eco amigable.

Nuestra fortaleza económica no es el petróleo como ya no lo es en todo el mundo, necesitamos explotar nuestros potenciales como el agroindustrial y el turismo, todo esto dentro de un enfoque de fortalecimiento e implementación de energías renovables.

Necesitamos un presidente que use el populismo en la política pero del bueno, cuyo enfoque establezca políticas públicas que beneficien la calidad de vida de todos, pero no por complacer o por tener gobernabilidad o por dejar recuerdos de sus gestión.

Se nos ha vendido la idea del populismo solo con el enfoque negativo y de ese populismo malo no se salva ninguno de los expresidentes, todos han sido populistas y este no es un tema de izquierda o de derecha, es un tema del verdadero enfoque del populismo que vale la pena y es el que genere para todos oportunidades de educación, de trabajo, de salud.

Es mejor generar y apoyar cien mil nuevas microempresas que regalar cien mil viviendas, ahí está la gran diferencia, el populismo malo es el que regala, el bueno es el que transforma y proyecta a las personas a las organizaciones y a la sociedad.

Claro que necesitamos políticas públicas populistas pero sin regalar nada, el gobierno aporta, la persona aporta y alguien asesora y controla; tenemos las instituciones para hacerlo. Ese es el populismo bueno y no el que los magos de la mentira han venido satanizando.

La habilidad para engañar y asustar no tiene límites y es increíble que aún tengan tantos seguidores; es evidente que cuentan con el respaldo de los oligopolios financieros, industriales y de medios de comunicación, todos estos necesitan que su poder siga intacto para que sus dividendos sigan creciendo, hay que tener al proletariado neutralizado y que yo haya ninguna opción de redistribución de la riqueza, porque por siglos les ha pertenecido y no van a permitir un presidente que busque tocarles sus esferas de poder para tener una mayor igualdad social, por eso los salarios siguen siendo mínimos y nadie progresa.

No somos ni seremos como Venezuela, ni como ningún otro país, somos Colombia, un país con muchas riquezas naturales, como la inmensa y mágica biodiversidad, esto comprobado con el interés  del turismo internacional que ya es evidente y que ha venido creciendo en los últimos años; somos una país con grandes deportistas y artistas, con excelentes profesionales subutilizados o esperando oportunidades, con vocación y gran potencial agroindustrial, con millones de campesinos honestos, con gente en las ciudades capacitándose, señoras y señores somos y seremos ¡siempre Colombia!

Por: Carlos Cabrera C. – ccabreracollazos@gmail.com
Twitter: @CarlosCabreraCC

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