¿Mataderos son responsabilidad de los alcaldes?

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Hasta hace unas dos décadas, era normal que cada pueblo tuviera un matadero, incluso en las veredas había sacrificio de ganado. Y se permitía casi libremente. Y se consideraba que el consumo de carne, por su nivel de proteína, era un asunto vital para la alimentación de los colombianos, así que los alcaldes debían ocuparse de ese mercado.

Pero el mundo avanza y progresa, y el Estado fue tomando decisiones para que el consumo de carne, especialmente de ganado y cerdo, fuese más seguro y con controles sanitarios. Y como sí existen muchos otros alimentos que remplazan la proteína de la carne, entre ellos granos como lentejas, garbanzos y fríjoles, la soya las almendras, el zapallo o los huevos tienen tanta o más proteína que la carne de res o de cerdo, la existencia de los mataderos ya no es asunto esencial para un municipio.

Además, ya cualquier frigorífico desde cualquier lugar de Colombia, o del mundo, puede surtir los mercados locales, pues el mecanismo de la cadena de frío es el recomendado y aceptado, por razones sanitarias, de calidad y de sabor, maduradas, y no la vieja manera de comer carne fresca.

Así que en el 2008 se emitió el ya famoso Decreto 1500 para establecer estrictas medidas para el funcionamiento de plantas de beneficio, es decir frigoríficos modernos, e ir eliminando los mataderos tradicionales. Y además para que el ganado de Colombia se pueda exportar, en pie o en canal, especialmente hacia aquellos países que no tienen reses.

Eso significa claramente que hace más de 20 años los municipios no tienen ninguna obligación ni es su función ocuparse del mercado de las carnes, que son esencialmente un negocio privado, como lo es el de los plátanos o el café o las frutas, o la cerveza. Y si queremos que haya frigoríficos modernos en un pueblo, pues eso les corresponde a inversionistas privados. Y como la inversión para una planta de beneficio es de miles de millones de pesos, se necesita un alto volumen de cabezas de ganado o de cerdos para recuperar esa inversión y para lograr alguna utilidad, a mediano plazo, de ese proyecto.

Pero muchos alcaldes siguen pensando al modo del siglo pasado, creyendo que un matadero es un asunto suyo y que el pueblo debe tenerlo. Ni por razones sanitarias ni por mercado, y menos por razones de inversión, ningún pueblo tiene porqué ocuparse de este negocio. Hoy el Huila, según el mercado regional de carne, solo tiene espacio para dos frigoríficos modernos, como los que ya existen en Neiva, Ceagrodex, y el que se pondrá en funcionamiento en Garzón, El Establo, que ya tiene inversiones por más de 7 mil millones de pesos.

Pensar en un tercer frigorífico en el Huila es un alto riesgo económico pues el consumo de carne, de cerdo o de res, ha ido a la baja en lugar de aumentar. Pero si alguien quiere hacerlo, está en su derecho de invertir su plata, la de su bolsillo, pero no que algún alcalde despistado, con el apoyo de algún gobernador confundido, se les ocurra meterle plata pública a ese proyecto.

El mundo avanza señores alcaldes. Ocúpense del agua, de la educación, de la salud, de la recreación, de la seguridad de sus pueblos, de controlar el tránsito en sus calles y carreteras. Con eso les basta para cumplir sus obligaciones. Los asuntos de negocios, como la carne, déjenlos a los inversionistas privados.

Por: Melquisedec Torres Ortíz
Twitter: @Melquisedec70 –
chillurco1970@yahoo.com

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