La salud en alto riesgo

TSM Noticias
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Las autoridades sanitarias están muy preocupadas por el abultado número de contagios y de fallecimientos por Covid, que tienen colapsado a todo el Sistema Nacional de Salud por la incapacidad de respuesta de los centros hospitalarios para atender a todos los pacientes que acuden para buscar ayuda médica.

En muchas ocasiones son rechazados, porque no tienen disponibilidad de camas UCI y de insumos para brindarles una atención digna y humana para luchar contra este virus mortal que sigue diezmando a la población en general.

Todos los medios de comunicación han venido expresando, que a pesar, de que Colombia atraviesa el momento más complejo de la pandemia, evidenciado en un incremento de contagios, muertes y en niveles de ocupación inéditos de las camas de cuidados intensivos y de otras áreas hospitalarias, las autoridades gubernamentales deben mirar las cosas con calma y redefinir estrategias para atenuar esta situación, en beneficio de todos.

Hay que mirar con optimismo el avance de la jornada nacional de vacunación que actualmente supera diariamente las 400 mil personas vacunadas con estos biológicos, buscando lograr una inmunidad de rebaño.

Es un sueño anhelado, pero no nos debemos confiar. Debemos seguir acatando con severidad todos los protocolos de bioseguridad que nos recomiendan las autoridades sanitarias. Estamos viviendo un momento bastante complejo. Adicionalmente durante la presente semana, el sector privado inició la vacunación masiva de los trabajadores de las principales empresas del país.

Es loable, que este sector asuma por cuenta propia este proceso de inmunización de empleados contra el Covid. Este programa, liderado por la Asociación Nacional de Empresarios (Andi), es una iniciativa pionera en el mundo y ha recogido alrededor de 5.900 solicitudes para unos 1,7 millones de trabajadores.

Esta semana arribaron al país los primeros 1,5 millones de dosis de Sinovac, de los 2,5 millones esperados. La vacunación en las empresas es un destacable ejercicio de coordinación público-privada para enfrentar la pandemia, el cual es fuente de esperanza, justo cuando el país sufre las cifras más altas de contagios y fallecimientos diarios.

El Gobierno, vía el Ministerio de Salud, no solo generó el marco legal y sanitario para el despliegue de la iniciativa, sino que reguló los estándares y determinó su costo gratuito para el trabajador.

Si seguimos con este ritmo de vacunación, lograremos que la mayoría de la población, donde se incluyen los empleados de cientos de compañías, empiezan a ser inmunizados, en especial los más jóvenes; con ello se contribuye, además, a la socialización de los beneficios de la vacuna contra el coronavirus.

Este esquema de vacunación público y empresarial redundará en unos ambientes sociales y laborales, para que sean más seguros y protegidos en medio de esta crisis sanitaria.

Todo ésto, fortalecerá el positivo ritmo que está ganando el plan nacional de inmunización que se está adelantando en las últimas semanas en el país.

Es claro que la dinámica natural de un virus que, lejos de debilitarse, ha mejorado su eficiencia a partir de variantes más agresivas que actúan sobre un volumen importante de la población, que sigue siendo susceptible, lo que, sumado a unas condiciones ambientales (temporada de lluvias), un incremento de la interacción entre las personas y un ritmo de vacunación que apenas empieza a ser masivo multiplica los contagios de manera exponencial y, proporcionalmente, desenlaces fatales.

Aunque el colapso del sistema hospitalario es latente, el número de muertes y contagios exigen que se refuercen medidas.

Y para ello es importante que la ciudadanía en general contribuya con su comportamiento racional, atendiendo estrictamente los protocolos de bioseguridad en todos los ambientes que estemos. Estamos viviendo un momento bastante complejo. Recordemos que el virus no se ha ido.

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