La guerra y la masculinidad hegemónica

La guerra que hemos venido padeciendo ha estado asentada, entre otras variables, en lógicas guerreristas y patriarcales de la masculinidad.

Las razones por las cuales se ha hecho la guerra no han sido de género/masculinidad, pero sí han alimentado la manera como se ha llevado a cabo. No es accidental que la mayoría de quienes hacen la guerra, sean hombres, como tampoco que lo sean quienes han cometido las atrocidades que conocemos.

Hablar de paz implica desmontar los paradigmas de género (masculinidad y feminidad)  que han sido plataforma para la guerra. Hay que “desmovilizar” los soportes de masculinidad que han justificado la barbarie.

En las mesas para la paz, debe llevarse a debate también al patriarcado. Pensar el postconflicto en línea de favorecer nuevos y más justos ordenamientos sociales, implica que éstos se piensen tanto desde los derechos de las mujeres, como desde unas masculinidades liberadoras.

En el trabajo que adelantamos desde la Fundación Escuela Nuevas Masculinidades del Huila, hemos ido construyendo una metodología que ha facilitado que los hombres encuentren que cambiando y haciendo la diferencia, ganan en calidad humana.

Trabajamos por ejemplo, a partir de la pregunta: ¿si tu hija se casa con un hombre como tú, irá a ser feliz? Entonces los hombres repasan sus ideas de hombría, miran sus emociones, y le apuestan a procesos de transformación personal, familiar y social.

Muchos hombres y en particular quienes trabajamos críticamente nuestras masculinidades, acompañamos las reivindicaciones de las mujeres frente a la paz. Porque consideramos necesario incorporar en estas reflexiones, lo que las propuestas de nuevas masculinidades o masculinidades liberadoras como prefiero llamarlas, tienen qué decir al respecto de una sociedad que también con hombres nuevos, apuesta a la paz.

En este proceso de pensar mejores ordenamientos sociales de cara a la paz, se deben incluir políticas para el replanteamiento del sistema patriarcal o machista de género, y en particular, de las lógicas masculinas guerreristas que han venido dando soporte a las violencias sociales y políticas.

Ha sido grato encontrar reconocimiento para hombres como nosotros que estamos trabajando por unas masculinidades alternativas a las machistas. Es interesante que seamos tenidos en cuenta para llevar al debate municipal y departamental, la urgencia de trabajar políticas que replanteen los paradigmas patriarcales de la masculinidad.

Y las nuevas masculinidades que son

Son aquellas maneras de pensar y de actuar los hombres, diferentes a las maneras machistas o patriarcales. Estas serían cuando somos respetuosos de los derechos de las mujeres, y eliminamos de nuestras vidas, prácticas maltratantes y violentas tanto en la crianza, como en las relaciones de pareja, la vida social y en las relaciones con la naturaleza.

También cuando nos atrevemos a ser expresivos emocionales y afectivos, a cuidar nuestro cuerpo y el de los/as demás, cuando hacemos cotidiana una ética del cuidado y una cultura de paz. Estas mejores prácticas nos llevan a liberarnos de los mandatos patriarcales, y por eso muchos preferimos hablar de masculinidades liberadoras.

Vinculándolos, desde una ética del cuidado, a las responsabilidades domésticas; comprometiéndolos en prácticas cotidianas de respeto y defensa de los derechos de las mujeres (nada de violencias de género en ninguna de sus modalidades), y   afirmando en ellos, actitudes y prácticas favorables a la solidaridad, la ternura, la expresividad emocional, y al respeto amoroso a la diversidad humana.

Por: Raúl Andrés Herrera Suaza – raulherrera8312@hotmail.com

TSM Noticias
ADMINISTRATOR
PROFILE