La amenaza de la variante Delta

TSM Noticias
773 Views

Mientras las cifras de contagios por Covid en el departamento del Huila, llegaron a unos mínimos históricos durante los últimos días, de acuerdo con los reportes proferidos en los boletines de la Secretaría de Salud Departamental, se han reducido ostensiblemente, frente a los indicadores que presentaban durante los meses de junio y julio cuando estuvieron por encima de 500 contagio diarios. bajan de 100.

Se llegaron a tener cifras de 46 (10 de agosto), 95 (miércoles 11 de agosto), 138 (jueves 12 de agosto) y 79 (viernes 13 de agosto). Lo anterior no nos debe relajar. La amenaza sigue latente. Todavía tenemos 1.389 persona enfermas por este virus mortal en el departamento, de conforme con el último boletín No. 511.

Aunque se vislumbra durante los próximos tres meses un panorama sanitario preocupante, por la aparición de la variante Delta en algunas regiones del país, genera temor entre la sociedad colombiana, por el alto impacto que podría generar sobre su bienestar.

La llegada oficial de esta variante, al territorio nacional, no obstaculiza por el momento esa senda de reactivación que ha retomado la economía, tras los bloqueos ilegales, muertes, lesionados, saqueos, destrucción de la infraestructura productiva, entre otros delitos detestables, que impulsaron los líderes de la oposición que solo buscan llegar al poder el próximo año.

Lo que si es cierto, que el nuevo linaje del coronavirus, está alterando la estrategias de retorno a una normalidad pos Covid en algunos países europeos, Australia y ahora en lo Estados Unidos, a pesar que tienen altos niveles de vacunación en su población.

La tendencia negativa en los contagios y los indicadores sanitarios en el mundo desarrollado, delta se cierne como una amenaza para el ritmo vertiginoso del crecimiento de la economía global. Desafío atizado por amplios sectores de la población que, no obstante, las campañas y los estímulos de todo tipo, persisten en su postura de no acudir a los puestos de vacunación.

Por desgracia, la esperanza de que amaine la tormenta no es buena. La tercera ola ha empezado a ceder. La variante Delta ya está presente en el Huila, Colombia y se ha convertido en la más predominante en el mundo, justamente por su capacidad de contagio, de ahí la importancia de vacunarse prontamente y mantener las medidas de bioseguridad como el uso correcto del tapabocas, lavado constante de manos, guardar distanciamiento entre personas y evitar aglomeraciones.

La vacuna es la esperanza, pero, aunque avanza, aún está lejos del cubrimiento para la deseada inmunidad de rebaño. Lo urgente, y hay que insistir mil y una veces, es la solidaridad y la conciencia de rebaño ante un mal que ya no respeta edades. La vida de todos depende de todos.

Es claro que a ésto se llegó por la dinámica natural de un virus que, lejos de debilitarse, ha mejorado su eficiencia a partir de variables más agresivas que actúan sobre un volumen importante de la población, que sigue siendo susceptible, lo que, sumado a unas condiciones ambientales, un incremento de la interacción entre las personas y un ritmo de vacunación que apenas empieza a ser masivo, multiplica los contagios de manera exponencial y, proporcionalmente, desenlaces fatales.

Hay mucho en juego y el retorno a la normalidad es la prueba de fuego para demostrar la madurez de un país que ha sufrido mucho por esta pandemia. Los errores que se cometan serían imperdonables.

Estos cuidados deben aplicarse con rigor, incluso en momentos en que el país parece olvidarse de que enfrenta el proceso sanitario más mortal de la historia reciente. Los reportes no mienten, y por ello los cuidados como Nación y como sociedad son la clave.

Share This Article
Ir al contenido