Hay momentos en la historia de una región que marcan un antes y un después. Lo que está ocurriendo hoy en Garzón, con la construcción de la nueva sede del Hospital Departamental San Vicente de Paúl, es precisamente eso: un hecho que trasciende el cemento, los planos, la ingeniería.
Es una obra que nos une, nos identifica y, sobre todo, nos llena de orgullo, ver cómo se levanta este nuevo hospital en el corazón del Huila es mucho más que ser testigos de una gran infraestructura. Es sentir que por fin se nos está reconociendo como región estratégica, con capacidad, con talento humano de primera, con vocación de servicio.
Es entender que estamos construyendo un centro de salud digno de su gente, a la altura de lo que merecemos quienes vivimos, trabajamos o transitamos por esta zona del país.
El Hospital San Vicente de Paúl ha sido por décadas el referente en salud del centro del Huila, y ahora, con la nueva sede en construcción, se prepara para convertirse en uno de los centros asistenciales más modernos del sur colombiano. No se trata solo de una remodelación: es una megaobra pensada desde la funcionalidad, desde la tecnología, pero también desde la calidez humana.
Un hospital de alta complejidad, con áreas especializadas, equipos de última generación, espacios humanizados y una proyección que abarca no solo al Huila, sino también a departamentos vecinos como Caquetá, Putumayo y el sur del Tolima.
El gran motor detrás de esta transformación tiene nombre propio: Carlos Daniel Mazabel, el actual gerente del hospital. Bajo su liderazgo, el San Vicente de Paúl no solo ha avanzado en obras, también ha recuperado su imagen, su capacidad de gestión, su credibilidad institucional.
Su manera de dirigir combina conocimiento técnico con una visión profundamente humana del servicio en salud. Mazabel ha caminado cada rincón del hospital, ha escuchado a su equipo, ha gestionado recursos con persistencia y ha sabido rodearse de un equipo comprometido con el mismo propósito: llevar al hospital al lugar que merece.
La ejecución de esta obra es el resultado de una gestión decidida y bien encaminada. La Gobernación del Huila, en cabeza del gobernador Rodrigo Villalba Mosquera, ha sido un respaldo firme y constante. No se trata de simples anuncios, sino de hechos que se ven, se sienten y se agradecen.
Además, es justo reconocer el acompañamiento del Gobierno Nacional, que ha brindado apoyo financiero y técnico para hacer realidad una obra que no solo beneficia a Garzón, sino a una gran parte del sur del país.
La obra sigue avanzando con paso firme. Se construye una infraestructura que albergará servicios de urgencias, cuidados intensivos, hospitalización, cirugía, imagenología, laboratorio clínico, consulta externa y áreas materno-infantiles. Cada metro cuadrado está siendo pensado para brindar atención con calidad, con eficiencia, con dignidad. Pero lo más valioso no está en los muros, sino en lo que esos espacios permitirán: salvar vidas, acompañar procesos, sanar cuerpos, aliviar corazones.
Una institución no se define solo por su infraestructura, sino por las personas que le dan vida todos los días. Por eso, vale la pena rendir un homenaje al personal asistencial y administrativo, que ha continuado su labor con entrega y compromiso, incluso en medio de ruidos de maquinaria, traslados temporales de servicios, adecuaciones y ajustes cotidianos.
Médicos, enfermeras, auxiliares, terapeutas, técnicos, personal logístico, administrativos, ingenieros, personal de servicios generales, vigilantes… todos han sido parte esencial de este proceso. Han demostrado paciencia, profesionalismo y un profundo sentido de pertenencia, trabajando con amor incluso cuando las condiciones han sido retadoras. Gracias a ellos, el hospital sigue latiendo con fuerza en medio de su transformación.
También, un reconocimiento a los pacientes, a las familias, a los cuidadores. A quienes han comprendido que esta transformación, aunque pueda generar algunas incomodidades momentáneas, representa un salto gigante hacia una atención más digna, más cercana, más completa. Su comprensión ha sido parte fundamental del proceso.
Hoy Garzón puede sentirse orgulloso. El centro del Huila está siendo testigo de una obra que transformará la salud de toda una región. Un proyecto que no solo es necesario, también es inspirador. Ver crecer este hospital es una manera de volver a creer en lo público, en el poder de la buena gestión, en la fuerza de un equipo que trabaja con convicción.
Esta nueva sede del hospital continúa su transformación, y con cada avance se fortalece la idea de un espacio construido con visión, esfuerzo colectivo y pasión por el servicio. Será un símbolo del compromiso de toda una región, una muestra clara de lo que somos capaces de lograr cuando unimos voluntades en torno a un bien común.
El San Vicente de Paúl no es solo el hospital de Garzón, es del Huila entero. Es de quienes salvan vidas, de quienes atienden con una sonrisa en los momentos más difíciles, de quienes, desde el área administrativa, hacen posible que cada servicio funcione. Es de todos los que creen en una salud más humana, más cercana, más eficiente.
Desde ya, este hospital tiene algo que lo distingue: es un proyecto que nos hace sentir orgullosos de ser huilenses. El Hospital San Vicente de Paúl es… un futuro que construimos todos.
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Por: María Fernanda Plazas Bravo – X: @mafeplazasbravo
Ingeniera en Recursos Hídricos y Gestión Ambiental
Especialista en Marketing Político – Comunicación de Gobierno



