Conocidos los resultados electorales del histórico 2 de octubre, se podían observar por todas partes rostros de asombro, angustia, tristeza y hasta rabia. Difícilmente podían entender que buena parte de ese país que no lo ha tocado la guerra, le quisiera arrebatar de las manos a la otra mitad, el gran anhelo de acabar con una guerra que le ha tocado cargar durante más de medio siglo, en donde la inversión social del estado colombiano, jamás ha llegado.
Las tropas de las Farc que transitaban a sitios de concentración, lugares en donde harían dejación de armas para vincularse a la vida civil y política, quedaron a mitad de camino, donde no saben, sí dar paso adelante, o hacia atrás. Lo cierto es que son más de 10 mil combatientes armados hasta los dientes, que de no resolverse su destino de inmediato; el propio stress, los puede hacer explotar.
Los campesinos e indígenas, jóvenes y víctimas y las mayorías del país, no pueden entender como personajes como Marta Lucia Ramírez y Andrés Pastrana que sin ser autorizados por su partido el Conservador, de inmediato saltaron al ruedo autoproclamándose como los voceros del NO. Y que tal el ex procurador que recientemente fue destituido por hacer trampa en su propia reelección, pontificando de arcángel, cuando más bien se le parece al propio diablo haciendo hostias.
Uribe que fue elegido en el 2002 con la bandera de la guerra para acabar a las Farc, que hoy es el jefe del Centro Democrático, es el único líder político del NO que tiene una representación política real significada en 20 senadores, 19 representantes, un gobernador, alcaldes, diputados, concejales y ediles en diferentes partes del país; es el único líder político que puede quitar el palo de la rueda del tren de la paz, que hoy lo tiene en estado inerte.
Por ello es que hoy ese país nacional donde están los jóvenes, las mujeres, los indígenas, los niños y las victimas, le están pidiendo a gritos: ¡ex presidente Uribe salve usted la patria de la guerra; la patria que usted dice amar tanto! ¡Quita el palo de su rueda!
Lo de general no es ironía, es para significar su gran liderazgo y también para decirle: que sí apuesta a la guerra, pasará a la historia como un villano. Y sí abraza la paz, pasará a la historia como un héroe.
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Por: Miguel Rodríguez Hortúa – miguel.rh12@hotmail.com



