A comienzos de cada año el pueblo colombiano se enfrenta a un sinnúmero de incrementos económicos en la canasta familiar. Las alzas en productos de primera necesidad y servicios públicos, hacen tambalear el bolsillo de los colombianos.
Jornaleros del sector rural, pequeños empresarios del agro, microempresarios, asalariados y trabajadores informales, son los más golpeados con las alzas, dado sus bajos ingresos e imposibilidad de acceder a compras al por mayor, que les permitiría estirar su poder adquisitivo. La reforma tributaria recién aprobada por el congreso es un verdadero garrotazo a sectores de mayor vulnerabilidad. Dicho de otra manera, a los más pobres.
Con el alza del IVA de tres puntos, del 16% al 19%, se incrementarán los precios en: servicios de agua, energía eléctrica, telefonía, televisión, electrodomésticos, insumos agrícolas, motos, ropa, transporte, arriendos, útiles escolares y más de cien productos básicos de la vida diaria, que fueron gravados con la nueva tarifa tributaria.
La norma aprobada lesionará duramente a los sectores populares, y al estrato 2 y 3 en razón a que estos son los que mueven al sector comercial e industrial intermedio en la escala de la economía nacional, que tiene que comprar materias primas y bienes de consumo a las transnacionales y monopolios que imponen precios a su antojo, incluso por encima del aumento tarifario del IVA, que se les convierte a estos en oportunidad para especular e inflar sus ganancias.
Los empleados del sector privado y oficial, mandos medios de las fuerzas militares y de policía, también recibirán su garrotazo con la reforma tributaria, en razón a que su aumento salarial anual, a partir de la sanción presidencial y revisión de la corte constitucional, sus salarios perderán el poder adquisitivo, o sea que tendrán que ajustarse el cinturón. Y que decir de los que laboran por un salario mínimo y de los rebuscadores diarios que no tienen la más mínima posibilidad de mejores precios a través de ofertas competitivas.
Los campesinos de este país que son el motor de la empresa agrícola y pecuaria, y los sectores medios y populares del sector urbano, deberán hacer una profunda reflexión, cuando de elegir a sus senadores y representantes se trata; no sea que su voto este sirviendo para reelegir o elegir a sus propios verdugos. Es que no solamente son responsables de la tiranía los que la ejercen, son también… los que los eligen.
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Por: Miguel Rodríguez Hortúa – miguel.rh12@hotmail.com



