En defensa de nuestras mujeres

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Esta semana nuestra ciudad se estremeció nuevamente por un nuevo caso de feminicidio, en esta oportunidad perdió la vida la joven enfermera jefe Paola Andrea Vargas Rojas, de escasos 25 años, quien fue atacada con arma blanca por su novio Javier Esteban Polanía en el barrio Cuarto Centenario en el Sur de Neiva, quien fue asegurado Por un Juez de Garantías, con medida de detención intramural en la cárcel del Distrito Judicial de Neiva ubicada en el Municipio de Rivera, por considerarlo un peligro para la sociedad, luego de imputarle el delito de feminicidio agravado.

Los móviles de este trágico hecho son motivo de investigación por parte de la Fiscalía General de la Nación, sin embargo, ha trascendido que el novio agresor había padecido afectaciones en su salud mental, presentando cuadros depresivos y de esquizofrenia recientemente, tal y como aparece en su historia clínica.

Así las cosas, el joven Javier Esteban Polania deberá enfrentar el proceso penal en su contra desde la prisión y de ser hallado culpable, podría ser condenado a una pena que oscila entre los 20 y los 40 años de cárcel por el delito de feminicidio agravado.

Este lamentable hecho ha consternado a la comunidad neivana y en especial a la del sector salud, ya que tanto la víctima como el victimario ejercían la misma profesión, ambos eran huilenses y egresados de la Universidad Surcolombiana, lo cual de paso también enluta a la comunidad académica. Mis sentidas condolencias a la familia de la enfermera jefe Paola Andrea Vargas, ¡Paz en su tumba!

Como era de esperarse las reacciones no se han hecho esperar y la indignación de toda la sociedad neivana ha generado el rechazo generalizado a estos abominables sucesos, que vienen afectando a nuestras mujeres, pese a la expedición de la Ley 1257 de 2008 por medio de la cual se dictaron normas de sensibilización, prevención y sanción de formas de violencia y discriminación contra las mujeres, aumentando las penas contra quienes cometan delitos en su contra.

Como sociedad organizada debemos rechazar enérgicamente cualquier acto de violencia y discriminación contra nuestras mujeres, exigiendo que hechos como estos no queden en la impunidad, pero adicionalmente garantizando que no se vuelvan a repetir, activando las alertas tempranas, otorgando y efectivizando las medidas de protección de manera inmediata, aplicando las medidas correctivas que nos brinda el Código Nacional de Policía reforzando las acciones de prevención y, fomentando los principios y valores que deben gobernar nuestra vida en comunidad.

Las autoridades encargadas de la promoción, la prevención y la equidad de género, deben también dinamizar sus estrategias y redoblar sus esfuerzos, para que, de manera articulada alcancemos la protección integral de nuestras mujeres, ejerzamos su defensa y protección, con plena garantía de sus derechos.

Por: José Ferney Ducuara Castro – josefeducuara@hotmail.com

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