El rico hecho por el Estado y el empresario hecho a pulso

Acemoglu y Robinson en su libro ‘por qué fracasan los países’ describen la diferencia que existe entre la fortuna hecha por Gates, el innovador y fundador de Microsoft, y Slim el mexicano dueño de Telmex.

Mientras Gates lo hizo con ideas, tecnología y compitiendo palmo a palmo, con los demás actores del mercado, hasta llegar a convertirse prácticamente en un monopolio derivado de su capacidad comercial y competitiva, Slim lo hizo gracias a sus amigos.

‘Su golpe maestro’ fue hacerse a la empresa de telecomunicaciones de México, que paso de ser un monopolio estatal a ser un monopolio privado enormemente rentable pero ahora en cabeza de Slim.

Los autores estudian la diferencia entre una sociedad como la de Estados Unidos con la de Latinoamérica. Con un ejemplo de dos pueblos fronterizos que comparten la misma población y características de territorio, sólo que uno queda en USA y el otro en México, evidencian que, mientras el Nogales de USA es prospero, seguro, con salubridad y escolaridad para sus habitantes, el Nogales Mexicano corre una suerte bastante diferente, advirtiendo que la principal causa de los problemas deriva de la falsa democracia en la que ha vivido, pues hasta este siglo, estuvo dominado por el control corrupto del Partido Revolucionario Institucional PRI.

La historia descrita del pueblo mexicano difiere poco de la que vivimos en nuestros territorios, que inclusive, están en peores condiciones que México, pues el PIB y demás indicadores de desarrollo son mucho mejores allá que en el nuestro, la razón, la misma: Instituciones políticas y económicas completamente cooptadas por la corrupción.

Es fácil reconocer a esos ricos que han obtenido sus ganancias gracias a que son el amigo del político y rápidamente crecen sus fortunas en un simple periodo de gobierno, porque les dieron el contrato o la concesión, no por sus capacidades competitivas, sino simplemente por hacerles el favor.

Da tristeza ver como miles de emprendedores, de esos que tenemos por montones en nuestro país, y que quieren abrir camino a pulso en el mundo empresarial, no pueden hacerlo porque no pueden competir en igualdad de condiciones en una licitación, porque ya está “amarrada” o en un negocio nuevo, por miles de barreras de entrada que pone la ley favoreciendo a quienes no quieren tener competencia.

Para la muestra un botón, si a algún cafetero, de esos excelentes que tenemos en el Huila, se le ocurriera vender directamente su café a un comprador extranjero, no podrá hacerlo sino hasta que surta una cantidad de trámites previos y la Federación Nacional de Cafeteros “le haya dado permiso para hacerlo” que justificación tiene una norma como esta?, ninguna diferente a que quienes controlan el negocio lo sigan haciendo en perjuicio de todos los que podrían llegar y superarlos con su esfuerzo y trabajo!

Por: Diego Muñoz Marroquín – diegom@munozab.com
Twitter: @diegomunozhuila

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