El plateño adoptivo, periodista-productor del programa “Se dice de mi” de Caracol TV

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Nacido en un hogar sencillo, como él lo llama, conformado por su madre plateña, Cecilia Ramírez; su padre tolimense Germán González y su hermana Andrea, que trabaja en Chile, contó que las vacaciones de su niñez y adolescencia las pasó en la finca de su familia ubicada en el municipio de La Plata-Huila, a la que con emoción llegaba para madrugar a tomar leche con panela y ayudar en las labores del campo, por lo que pensaba en esos momentos enfocarse en la agronomía, carrera a la cual no aplicó.

Amable, buen conversador, de gran sensibilidad por lo social y por ayudar a la comunidad, dotado de un gran altruismo. Sencillo y sobre todo muy humano es Germán González Ramírez, un hijo adoptivo de la Plata-Huila, que hoy es un profesional de la Comunicación Social y el Periodismo, que se desempeña como Periodista-Productor en el reconocido programa “Se dice de mi” de Caracol TV., y quien es nuestro invitado en esta oportunidad a TUSEMANARIO.COM.

Su bachillerato lo hizo en un colegio salesiano en donde junto con el deporte descubrió otra de sus pasiones como era la fotografía a la que se dedicó durante los últimos cuatro años de secundaria al hacer parte del periódico haciendo algunas notas y, desde luego, tomando fotos.

Es Comunicador Social-Periodista, egresado de la Universidad Central en la que estudió en la jornada nocturna, esperando conseguir algún tipo de ingreso para financiarse la carrera. Germán contó que como muchos, ingresar al mercado laboral fue difícil y con la humildad que lo identifica, dijo que tuvo que pasar por varios trabajos, siendo el primero en la parte financiera del Hospital de la Policía, labor que en nada estaba enfocada con sus estudios universitarios;  luego estuvo en un call center y en fin, en lo que resultara.

Luego hizo unos cursos en Bogotá en una ONG que se llama Opción Colombia,  que le permitieron a través de trabajos de campo salir a conocer las necesidades de la gente en lo social, de las falencias que tienen los campesinos colombianos; situación que lo afectó mucho en lo que tiene que ver con temas como el desplazamiento forzado, paramilitares y guerrilla.

Dijo que Opción Colombia fue el trampolín para dar inicio a un trabajo de conciencia frente a esos problemas y que la ONG le dio la oportunidad de ir a hacer trabajo social, porque otro de sus ideales era encontrarse con una realidad que no se ve en la ciudad.

Para vivir esa experiencia, que le sirvió como pasantía para obtener su título profesional, a través de un convenio con el Ministerio de Comunicaciones llamado Computadores para educar, aplazó un semestre su carrera para poder viajar al municipio de Tierra Alta-Córdoba, en donde nunca se imaginó la problemática que tenía ese territorio en el tema del conflicto armado.

Era un lugar  controlado por el paramilitarismo. La labor específica era ir a las escuelas a instalar aulas de computadores, enseñar y dejar todo bien implementado. Al  salir a trabajar con las familias en las veredas se dio cuenta de lo afectadas que estaban por la violencia, ya que una le contaba que de los dos hijos que tenían uno se lo habían matado, otra que tenía 10 vacas de las que se llevaron 8, otra a la que la quitaron la tierra y una hija.

De todo esto, que para él fue chocante, aprendió mucho; sobre todo afloró en él una sensibilidad mayor de la que ya había venido adquiriendo en la universidad. Conoció otro mundo como fueron las necesidades de agua, luz, educación y más, que en la ciudad no faltaban. Se dio cuenta que los gobiernos no direccionan los recursos para que en esos municipios haya una buena calidad de vida. El estar allá le hizo sentir un amor más grande por su país, a ser más susceptible, a querer esa zona costeña.

Se regresó a Bogotá a mostrar esa otra realidad, porque dijo: “estamos en una cápsula aquí en Bogotá. La realidad que se vive en aquellos municipios donde hubo conflicto armado es distinta”. Eso lo condujo a hacer una propuesta de convivencia y resolución de conflictos con la misma corporación Opción Colombia como facilitador de talleres, que presentó a la alcaldía de Tierra Alta-Córdoba que se lo financió y el cual resultó convirtiéndose en su proyecto de grado enfocado hacia un periodismo comunitario consistente en generar herramientas para dirimir los conflictos entre los estudiantes y los docentes.

Pasó luego a trabajar en la Secretaría de Gobierno del Distrito, desarrollando en la oficina de Gestión Humana labores enfocadas a la comunicación organizacional en las que trabajó cinco años. Posteriormente, ingresó a la Cárcel Distrital como Jefe de Prensa y como coordinador de gestión humana, que lo condujeron a hacer la especialización en Recursos Humanos en la Universidad Sergio arboleda.

Dijo que cuando trabajó en la cárcel no oraba, no iba a la iglesia. No había entendido la importancia de Dios en su vida y en la de su familia. Tuvo momentos malos: estrelló el carro, terminó con una novia a la que quiso mucho. Eso lo llevó a una iglesia cristiana en la que encontró en el estudio de la palabra ese abrazo, esa almohada donde descansar.

Se conmovió mucho porque asegura que el leer la biblia interioriza la palabra y afirma que hay alguien que es Dios, que controla la vida de uno, que quiere que aprenda, que mejore, que haga algo distinto a lo que ha hecho. Tuvo varias sacudidas y sintió la presencia de Dios.

Expresó que Dios no castiga, porque todos somos pecadores, cometemos errores y en el perdón y el amor se construye la bondad, el crecer, el ser un mejor ser humano. Que a las personas no las cambia la religión, que se cambia dependiendo de donde cada uno asista, donde se sienta mejor. Manifestó que el actuar de las personas es lo que habla de cada una.

Se aburrió de Bogotá y emprendió un negocio en Valledupar, puso un restaurante porque la gastronomía ha sido otra de sus pasiones. Las cosas no se le dieron y regresó a la capital del país para volver a empezar. Dijo que fue muy difícil porque pesar de su profesión, de la especialización y la experiencia le fue difícil por un tiempo encontrar un trabajo, porque “por no tener palanca no se encuentran muchas oportunidades”.

Es en ese momento cuando le preguntamos:

¿Considera que fue un momento de crisis, como los que tenemos todos?

Sí. Fue hacerme la pregunta de qué me estaba pasando. Tenía una novia en ese entonces con la que terminé y tuve una crisis dura porque me sentí solo, únicamente conté con la ayuda de mi familia. Son retos que Dios le coloca a uno en la vida y en lo que resultara siempre estuve presto a trabajar. Trabajé entonces en un valet parking en donde al recibir los carros me encontraba con estudiantes míos de Opción Colombia y pensaba en lo que pensarían ellos ahora de mí; me daba pena y me escondía porque tuve que abrirle la puerta del carro a quien yo le dictaba clases de ordenamiento territorial, de convivencia pacífica; muchos me preguntaban a que estaba dedicado y yo decía estoy cuidando parqueaderos porque tengo necesidades.

Fue una situación difícil para usted, a pesar de eso siguió confiando en Dios, ¿qué vino después?

Fueron momentos complicados; sin embargo, Dios me dio la oportunidad de ingresar a trabajar a una corporación que se llama Reunidos, adscrita a la Agencia Nacional de Superación de la Pobreza Extrema, que es del Estado. Era un trabajo de ir a supervisar un número de cogestores que realizaban acciones encaminadas a que familias en extrema pobreza fueran alcanzando otra calidad de vida en el mejoramiento de la vivienda, de la educación y oportunidades de empleo.

Mirar esas opciones prioritarias de los demás me dio mayor sensibilidad y afloró en mí el deseo de cooperación hacia la comunidad, buscando nuevas experiencias pensando en otras alternativas más allá del trabajo.

¿Qué alternativa optó entonces por hacer?

Le planteé a unos amigos del barrio donde vivo y con los que jugaba futbol que había gente que nos necesitaba y les dije que nos diéramos la oportunidad de ayudarles. Tuve una buena recepción por parte de ellos.

Iniciamos con cinco de ellos organizando en la sala de mi casa algunos mercados. Se entregaron entre 12 y 15 consistentes en arroz, frijol, aceite. Esta fue una idea que reviví ya que mis padres en otro tiempo, hacía más o menos unos 10 años ellos habían hecho y que dejaron por la edad. Yo reactivé esa labor social y ese primer año fue muy bonito. El segundo año se vincularon más personas y se hizo en Mesitas del Colegio. Cada año se ha venido realizando la convocatoria a través de las redes sociales para llamar a los interesados en cooperar.

Es un trabajo que quiero hacer no solamente en Navidad sino en otros momentos a pesar de lo desgastante que es, porque hay que estar detrás de la gente para que colaboren con dinero, con transporte, con la compra de mercados, de juguetes.

El año pasado estaba cansado e incapacitado y pensé mucho en hacerlo; sin embargo, mis padres y mi novia me impulsaron a continuar con esta labor que es un compromiso que no es con uno sino con las personas que lo necesitan, con la familia y con Dios.

Tomé entonces la decisión de continuar y a través de Facebook hice el montaje y la convocatoria. Fueron 70 mercados entregados en Cazuca, que fueron posible a través de amigos, mi familia y mi novia. Se hace no para que Dios recompense sino por amor y porque eso le ayuda a uno a ser un mejor ser humano.

¿Se ha ido consolidando ese proyecto?

Ya llevamos 5 años. El año pasado fue uno de los mejores años sin llegar a pensarlo porque decidimos cambiar de población. En esta ocasión se hizo entregando un regalo a niños con Síndrome de Down o con alguna otra discapacidad.

Este tema no es de que a la gente se le entregue dinero sino en compartir un tiempo con ellos. Ver la cara de felicidad, el rostro de alegría de ellos cuando uno les da un juguete. Es convivir con ellos y entender que hay personas que están en otras condiciones más difíciles que las propias y sin embargo, a veces nos quejamos porque no nos va bien en el trabajo, porque nos dejó la novia, porque no tenemos plata, porque no podemos ir de vacaciones.

Estas personas valoran más sin tener lo que uno tiene. Compartir con ellos permite ser mejores seres humanos ante los ojos de Dios.

Cambiemos un poco de tema, ¿cómo llegó a vincularse con Caracol Televisión?

Son cosas que tienen que pasar. Se me había terminado el contrato con Reunidos y un amigo me llamó para si quería hacer algunos trabajos, sin llegar a imaginarme que era en Caracol TV, porque cuando estudiaba siempre me decía que sería rico desempeñarme allí como periodista.

Mis inicios fueron haciendo unos trabajos sencillos de transcripción y visualizar algunos trabajos para algunos premios. En esos momentos me decía que bueno acá una mejor oportunidad; supe que pagan bien y el ambiente que se sentía era agradable.

¿Cómo llegó al programa “Se dice de mí?”

Con la acumulación de horas de trabajo me llamaron para trabajar en lo que en ese momento era un proyecto piloto; cosa que me sorprendió y precisamente el proyecto era el popular programa “Se dice de mi”, que es el programa en el que estoy en este momento.

Aunque desconocía muchas de las cosas de producción de un programa, Diva Jessurum me dio la oportunidad a través de las referencias que había recibido de mí y me dijo que quería trabajar conmigo. Que de ser aprobado el proyecto piloto yo entraría a hacer parte del programa.

Le reconocí mi desconocimiento frente a muchas cosas pero pedí que me pusieran personas que me enseñaran y el compromiso fue aprender rápido. Aprobado el proyecto se armó el equipo. Me puse súper contento porque iba a trabajar en un sueño como era ingresar a laborar con Caracol TV a donde llegar no es tan fácil y llegué no por palanca sino por méritos propios.

¿Cómo ha sido esa experiencia de trabajar en “Se dice de mí”?

Ha sido una de las mejores oportunidades que he tenido. Empecé a conocer nuevas cosas que uní con la experiencia que tengo en fotografía, por lo que la parte de producción no se me hizo tan difícil, como es ubicar los planos, definir los encuadres, los enfoques del manejo de cámara que es un trabajo que se hace en conjunto con el camarógrafo para que las entrevistas queden bien.

¿Cuál fue su primera entrevista?

Se la hice  a la familia de Natalia París con un tema que no es tan fácil como es el del exesposo vinculado con el narcotráfico. Supe entonces que los entrevistados no solo son artistas sino también modelos, reinas, en fin, gente de la farándula o deportistas, futbolistas, ciclistas.

¿Cómo hacen la elección de los entrevistados?

Cada semana nosotros cambiamos de chip. Una semana puede ser Raul Santi, la otra Pipe Peláez. Se analiza el tipo de personajes que le gusta a Colombia, porque a mucha gente no le gustan algunos o desconocen la trayectoria y la procedencia como el caso del Grupo Herencia de Timbiquí, con el tema de la marimba que es muy conocido en el pacífico y en el interior pero en la costa norte no es atractivo.

Se piensa en todos los públicos. En los que tengan recordación o que esté vigente por alguna novela o música que esté en el momento promocionando.

¿Cuál es la intención del programa?

Brindarles la oportunidad de contar la verdad sobre su vida ya que a veces se tejen chismes o se dicen cosas sobre ellos que pueden ser mentiras.

Ellos tienen la oportunidad de desmentirlas o aclararlas. Hay entrevistados que llegan con la idea de no contar mucho pero en el transcurso de la entrevista se va dando los temas y ellos mismos deciden contar.

Casos como el del cantante Wisin con la pérdida de su hija. Esa entrevista la hizo directamente Diva Jessurum logrando que hablara sobre la pérdida más difícil que él ha tenido como fue la muerte de la hija después de 4 meses, esperando que se recuperara y que le sirvió para unirse más a su familia.

Ellos mismos van contando y como periodistas la intención no es pretender que ellos cuentne lo que no quieren, sino que ellos abiertamente decidan que contar, como el caso de Carolina Soto, presentadora del programa Día a Día, que narró sobre el caso de la muerte de la hermanita.

El reto como periodistas es que nos muestren lo que hacen, que cuenten parte de la vida de ellos. Es también tener contacto con la familia para que todo sea más creíble, para saber cómo los ha afectado emocionalmente situaciones difíciles como la pérdida de un familiar. Conocer sobre las dificultades en su trayectoria. Caso el cantante de música popular Alzate que tuvo una vida difícil y que son historias que se construyen desde el personaje.

¿Cuál es su función específica en el programa?

Hago investigación a través de internet, de noticias, soy periodista-productor. Debo reunirme con los personajes y hablar con ellos para que nos cuenten sobre su vida. Plantearles los temas frente a los conflictos vividos. En el equipo de trabajo nos rotamos los personajes porque hay bastante por hacer. Entrevistar, organizar información, material de los programas, selección el material de las entrevistas, para hacer la edición de lo que se ha investigado del personaje.

¿Se siente celebridad entre tantas celebridades?

Esa no es la intención. Al principio cuando iba al canal y veía tantas personas que siempre había admirado desde atrás de las cámaras, como a Juan Diego Alvira, a Mabel Lara, a Juan Roberto Vargas, sentía la emoción del periodismo, de la inmediatez, del corre-corre.

Debo decir que son personas de carne y hueso, con los mismos sueños de uno, que tienen las mismas dificultades económicas que como todo parroquiano se levantan para ganarse el pan de cada día.

Es rico saber que no son superestrellas. En el mundo del espectáculo y el periodismo se juegan muchas máscaras de alegría cuando no lo son. La fama cansa porque es difícil en este medio no perder privacidad.

¿Cuánto lleva en Caracol TV y que aspiraciones tiene?

Llevo 3 años largos, contento con lo que hago y aprendiendo todos los días algo nuevo. La idea es pasar a un programa de mayor investigación como Los Informantes, que me llama mucho la atención. Espero que se dé la oportunidad.

Quiero seguir creciendo profesionalmente a nivel periodístico. También me llama la atención el periodismo deportivo. Caracol es un buen y gran canal.

Cambiemos de tema.

 

Cuéntenos ¿cómo es llegar a la finca donde sus papas, ubicada en La Plata?

Es maravilloso llegar al lugar que como el nombre de la finca lo dice, es el paraíso.

Aunque la distancia es larga voy por mi familia y me he acostumbrado tanto que ya no es sacrificio. Voy con mi novia porque ella vive en Bogotá pero es de allá. Es encontrarme con la naturaleza, respirar otro ambiente, sentir lo más maravilloso.

Tengo la idea de llevar el proyecto de mercados y de ayuda a La Plata, sobre todo al sector rural, al que a través de los viajes que hago he conocido las necesidades del campesino y mi anhelo cuando voy es poder encontrarme a alguien para ayudarle, para ofrecerle otras posibilidades, es como se dice subir del pueblo a la finca y encontrarme a alguien para ofrecerle la mano en lo que le sirva y suplir su necesidad.

Es paz, es felicidad, es tranquilidad, es encontrarse con recuerdos del ayer, volver a la infancia. Compartir más tiempo con la familia y con mucha gente que uno siente que lo aprecia. Allá soy plenamente feliz.

Por: Milton René Losada G. – Tusemanario.com Bogotá

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