En política, la coherencia no es un discurso: es una prueba constante. En un país donde cada campaña promete transformaciones inmediatas, lo que realmente marca la diferencia es la trayectoria, la experiencia, los resultados sostenidos en el tiempo.
El Huila no está ante una apuesta incierta este 8 de marzo, está frente a una decisión estratégica: fortalecer una representación que ya ha demostrado capacidad de gestión. Flora Perdomo no es una figura de coyuntura, ha construido su liderazgo con presencia territorial, con trabajo legislativo constante y con disciplina institucional. Su permanencia en la Cámara no ha sido producto del azar, sino del respaldo ciudadano y del cumplimiento.
Esta elección no se trata de promesas nuevas, se trata de continuidad con conocimiento acumulado. En el Congreso no basta con tener buenas intenciones, se requiere comprender los procedimientos, dominar los tiempos legislativos, saber defender presupuestos, sostener proyectos en medio de tensiones políticas y convertir necesidades regionales en prioridades nacionales. Esa experiencia no se improvisa, se construye.
El Huila ya tiene una voz posicionada, ya ha ganado espacio, perder esa representación significa empezar desde cero en un escenario donde cada año cuenta. Cambiar por cambiar puede sonar atractivo, pero cuando una región ha logrado consolidar presencia institucional, renunciar a ese avance implica retroceder.
Flora ha mantenido el vínculo con el territorio, no se ha desconectado, ha recorrido municipios, ha escuchado comunidades, ha acompañado procesos productivos, sociales y ambientales. Representar no es aislarse en Bogotá; es mantener un puente permanente entre lo local y lo nacional. Ese equilibrio es complejo, y sostenerlo exige compromiso real.
Hoy el país atraviesa transformaciones profundas. En ese contexto, el Huila necesita estabilidad en su representación, necesita seguimiento a proyectos, continuidad en iniciativas, articulación efectiva con el Gobierno nacional. Las regiones que progresan no improvisan su liderazgo cada cuatro años; evalúan, ajustan, corrigen, pero fortalecen lo que funciona.
La experiencia no garantiza todo, pero sí ofrece una ventaja estratégica, permite anticipar escenarios, evitar errores repetidos, aprovechar oportunidades políticas, defender con mayor solidez los intereses del territorio. Una representante con trayectoria sabe cuándo insistir, cuándo negociar y cuándo resistir.
Esta elección interpela a la ciudadanía, nos obliga a votar con memoria y criterio. A preguntarnos si estamos valorando el trabajo serio o reaccionando a emociones pasajeras. La democracia que florece se construye reconociendo resultados, exigiendo mejora continua y respaldando procesos que han demostrado compromiso.
El Huila enfrenta retos enormes: competitividad, empleo, infraestructura, sostenibilidad, educación, fortalecimiento rural. Afrontarlos exige redes consolidadas, relaciones institucionales activas y conocimiento del funcionamiento real del Congreso. Ese capital político no se crea en campaña, se construye legislando.
El 8 de marzo no es una fecha más, es una oportunidad para ratificar una representación que ya tiene voz y peso en el escenario nacional. Votar por Flora Perdomo es respaldar experiencia, gestión y coherencia, es enviar un mensaje claro: el Huila apuesta por avanzar sin retrocesos.
La movilización comienza con conciencia, hablar con la familia, invitar a los amigos, recordar la importancia de cada voto. Las elecciones no se ganan solo con convicción individual, sino con participación colectiva.
Este 8 de marzo, el Huila decide si protege lo que ha construido o si empieza de nuevo. La experiencia ya está demostrada, ahora corresponde convertirla en fuerza electoral.
—
Por: María Fernanda Plazas Bravo – X: @mafeplazasbravo
Ingeniera en Recursos Hídricos y Gestión Ambiental
Especialista en Marketing Político – Comunicación de Gobierno



