Iba a escribir una columna de opinión que titularía “La ética bipolar de la grandes esferas”, para referirme a la doble moral que se maneja en cierto niveles de la sociedad en los cuales la retórica y los discursos adornados con lisonjas y elucubraciones poéticas tratan de esconder la realidad por medio de cortinas que empañan el contexto, logrando así mantener al entorno deslumbrado y distraído.
Pero me veo invitado a escribir sobre este otro tema que no es tan distante, debido a que asistí a una reunión convocada por varios estamentos pero fundamentalmente por la Cámara de Comercio de Neiva, para definir el slogan y detalles de una movilización masiva que se pretende desarrollar el día veinte de octubre de los corrientes por algunas calles de la capital opita.
La frase propuesta para la marcha inicialmente planteada era “El Huila exige paz”, una locución que carece de toda fuerza dado que en un momento cumbre en el cual pudimos expresar eses clamor desde este territorio fue mediante la consulta de si se aprobaban o no Los Acuerdos de Paz de la Habana a través del plebiscito, pero el Huila dijo No, pues los resultados de la consulta fue de 185.484 electores a favor del NO y tan solo 119.706 sufragantes optaron por SI, ganando el primero por una diferencia de 65.778 sobre el segundo, ¿y vamos a decir “El Huila exige paz”?, ¡por Dios!, eso es como “en casa de herrero azadón de palo”.
Me viene a la mente una frase muy sonada que expresaba mi padre (Q.E.P D.) que decía algo así: “Hay tres cosas que nos vuelven atrás: la palabra dicha, la fecha lanzada y la oportunidad perdida”.
Si queremos reivindicarnos con el alto ejecutivo, si queremos hacer protagonismo mediático para mejorar la imagen con papá gobierno, si deseamos enmendar el error cometido, si se le puede llamar error, porque decir error a una decisión democrática de 185.484 ciudadanos puede ser irrespetuoso, pero en resumidas cuentas, si queremos levantar cabeza y componer el caminado ante el Nobel de Paz, debemos ser más contundentes y menos cosméticos, demostrar más liderazgo y verdadero compromiso, entregar el todo por el todo por la paz, por mejorar las condiciones sociales y económicas de la comunidad en general y por ejercer un real liderazgo positivo en el territorio; doblando la página y demostrando que el Huila desea ayudar a construir la paz y se compromete a ofrecer paz desde las instituciones y desde sus habitantes.
A quién le vamos a exigir paz, si los actores del conflicto la están ofreciendo, lo que debemos exigir es acuerdos negociados inmediatos y avances reales frente a este tema, o es que se les olvida que los colombianos todos queremos la paz, tanto los del SI como los del NO; lo realmente imperante es que estas dos fuerzas concreten lo que deben concretar y las FARC acepten la propuesta y se desempantane este asunto. Total lo que exigimos, si es que podemos exigirlo desde el Huila, es acuerdos ya.
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Por: Hugo Fernando Cabrera Ochoa – hfco72@gmail.com



