Las finanzas sostenibles han sido un tema fundamental en la agenda social desde hace muchos años, gracias al acuerdo de París en 2015 sobre el cambio climático, el mundo tomó conciencia de los riesgos ambientales y el impacto económico derivados de los efectos del cambio climático. No es solo la sociedad la que cada vez es más consciente. La industria financiera también está contemplando el cambio climático y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) como factores relevantes para determinar su estrategia de inversión.
Un grupo de expertos publicó el informe técnico en 2019 para establecer las reglas sobre lo que constituye una financiación sostenible con el fin de evitar que las empresas se plasmen a sí mismas o a sus productos como más amigables con el medio ambiente de lo que realmente son, lo que se conoce como lavado verde o Greenwashing.
A nivel estrictamente financiero, las entidades deben hacer más para combatir la desigualdad y el cambio climático. Por lo tanto, plantean aumentar la cartera de bonos verdes. El Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó recientemente un documento analítico titulado “Políticas macroeconómicas y financieras para la mitigación del cambio climático: una revisión de la literatura”. El informe enfatiza que “el cambio climático es uno de los mayores desafíos de este siglo” para el cual “las herramientas fiscales son las primeras y centrales, pero necesitan ser complementadas con instrumentos de política monetaria y financiera”.
Parece cada vez más evidente que los próximos cambios regulatorios en la industria financiera se centrarán en que los inversores y gestores de activos integren el cambio climático en sus estrategias y gestión de riesgos, esto también es el resultado de un aumento global de la conciencia de la sociedad.
Diferentes entidades financieras han adoptado un enfoque integral de las finanzas sostenibles, arraigados en sus compromisos ambientales y basados en tres pilares fundamentales: financiación (movilizar suficientes recursos en finanzas sostenibles para 2025), gestión (desarrollar metodologías que hagan posible comprender mejor los riesgos y cómo abordarlos) y el compromiso (entre otras iniciativas, se incluye la adhesión a los Principios de Banca Responsable).
Los esfuerzos de las entidades para contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, son un llamado universal a la acción para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas disfruten de la paz y la prosperidad.
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Por: María Fernanda Plazas Bravo
Ingeniera en Recursos Hídricos y Gestión Ambiental
Especialista en Marketing Político – Comunicación de Gobierno
Universidad Externado de Colombia


